Poema en lila

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Poema en lila

El suave raso de mi piel

nació en una tarde de hiel.

Mi cuerpo se entregó a las lilas

gracias a las palabras que tú, hilas.

Una carta de lila perfumada

encendió mi alma atormentada,

tu augusto silencio se volvía contra mí,

tu indiferente sentir no comprendí.

Te debo tanto que tuya soy

Por las lilas que me enviaste estoy…

En la seda de mi piel habitas tú,

te impregnaste entre mis poros cual delicado tul.

En mi alma hay calma,

plácida soledad embalsama mi alma

desde aquel lila atardecer

cuyo aroma me convirtió en mujer.

No deseo el fin de mi éxtasis, tan solo el aliento de tu oasis

¡Que no se mueran tus lilas, que no regresen caricias impías!

Soportar no podría un nuevo vacío

detesto la compañía de un ataúd frío.

Protégeme con las lilas de tu corazón,

poséeme con el ardor de tu lila pasión.

No me envíes aromas perfumados disfrazados con versos envenados.

Permita usted que me acune en su dulce nana,

no me engañes con una firma de amor vana.

Deja que repose sobre mi lila diván,

deja que mis anocheceres vivan

con el lila de tu existencia,

con el lila de tu evanescencia.

Velos de seda acarician mis piernas

y sueño que son tus manos tiernas.

Sueño con ramos de lilas que me llegan

entre fogosos labios que me devoran.

Son los tuyos mi dulce amor, los que me besan en hojas de candor.

Con loco furor, con calmada pasión,

con llanto y dolor, con lila devoción.

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