Fantasmagoría

La tierra se abría bajo mis pies

entre las pestañas de mis ojos secos,

La niebla se colaba y,

hería mis pupilas.

Helaba mi sangre ardiente

el frío aire que respiraba,

mientras los fantasmas del pasado,

al cobijo de farolas perezosas,

agonizantes, bailaban su danza espectral.

Un gato solitario paseaba

ignorando mi presencia, en un mismo tiempo, en un mismo espacio,

y a distintos cosmos pertenecíamos…

No era la misma estrella, nuestro guía.

La oscuridad invadía el paisaje,

mi alma capturaba,

el silencio me envolvía,

y yo, caía rendida cual cautiva.

Me volvía blanca como la muerte,

como la nada blanca, me volvía.

Ahora tan sólo era como una fantasmagoría.

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