La tristeza del censor

Que triste que solo se me recuerde por haber mutilado la obra de un genio. Me llamé Daniele Ricciarelli da Volterra, pero apenas hay quien recuerde mi nombre. Soy ya para siempre el “Braghettone”, el infame que cubrió las partes pudendas de los personajes del Juicio Final, el gran fresco de la Capilla Sixtina, el […]

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