Fauna

El cormorán, el cuervo marino

24 diciembre 2022

Fotografía realizada y cedida por Guillermo Cubero
Fotografía realizada y cedida por Guillermo Cubero

El cormorán grande es un ave que frecuenta el río Ebro en invierno. Se puede ver volando en bandos, formando una V o posado con las alas abiertas. Esta costumbre se debe a la permeabilidad de su plumaje. Ha de exponer al sol y al aire las plumas para que se le sequen y poder volar con normalidad.

Su nombre proviene de la unión de las palabras latinas “corvus” y “marinus”, o lo que es lo mismo, cuervo marino. Denominación que nace de su parecido con los cuervos, fundamentalmente por su color negro.

Esta especie se alimenta principalmente de peces que captura buceando, lo que ha supuesto que entre en conflicto con los intereses de los pescadores de algunas zonas, si bien, los cormoranes pueden ser unos importantes aliados para conservar especies autóctonas como barbos, carpas o alburnos, ya que consumen una gran cantidad de peces pertenecientes a especies invasoras, como siluros o peces gato.

Ukai, la pesca con cormorán

En el pasado, en algunas zonas del sudeste asiático, China o Japón, los pescadores aprovecharon las magníficas cualidades pesqueras de esta especie, hasta el punto de semidomesticar a algunos ejemplares, realizando la pesca con cormorán, lo que se conoce tradicionalmente en Japón como “Ukai”. Esta modalidad de pesca se realiza por la noche, por lo que los peces se ven atraídos por la luz de las antorchas o candiles que llevan los pescadores. Estos pescadores atan al cormorán con una cuerda y le colocan una argolla o collar en el cuello, los suficientemente ajustada para impedirle tragar los peces que captura. Desde la barca, el pescador suelta al cormorán, y una vez ha atrapado un pez, es conducido nuevamente a la barca donde se extrae la presa del buche, ya que no ha podido engullirlo por la presencia de la argolla. Actualmente, esta técnica de pesca de subsistencia está prácticamente abandonada, quedando relegada a fines turísticos.

Fotografía realizada y cedida por Guillermo Cubero

El cormorán y la tradición

Si bien en nuestra zona no tiene muy buena fama, el cormorán ha sido considerado como una especie semisagrada en algunas zonas, como es el caso del Norte de Noruega. Una leyenda de esa zona cuenta que, la gente que moría ahogada en el mar, pasaba la eternidad en la isla de Utrøst y que solamente podía visitar a sus seres queridos en forma de cormorán, razón por la que se le tenía especial aprecio.

Los cormoranes son una especie gregaria, ya que suele vivir en grupo, creando dormideros comunales de varias decenas o cientos de ejemplares o nidificando en grandes colonias.

Alianzas para la subsistencia

El carácter gregario también es utilizado para alimentarse, ya que es frecuente observar a grupos de cormoranes pescando de forma conjunta. Esta especie no solo se beneficia de la pesca en grupo, sino que crea asociaciones con varias especies de garzas.

Los cormoranes pescan persiguiendo a sus presas mientras bucean, por lo que los peces huyen a las partes del río poco profundas, allí donde estos cuervos marinos no pueden atraparlos. Es entonces cuando entra en juego la asociación con las garzas, ya que éstas se alimentan en aguas someras, clavando el pico en sus presas a modo de un arpón. Los peces, al descubrir las garzas retroceden para alejarse de ellas y llegar a las zonas de mayor profundidad, de vuelta a los cormoranes. La situación produce un gran desconcierto en los peces que no saben hacia donde huir, haciendo bueno el refrán ¡¡A río revuelto, ganancia de pescadores!!

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