Llevo algunas horas poniendo orden en la casa. En los tiempos que corren hablar de “la casa” tiene cierto aire protoburgués. No todo el mundo tiene una casa. Y bien. Cuando tengo algún guespede ( me encanta con g) todo el mundo se queda colapsado por cierto desorden que se atisba. No me voy a justificar pero hay cientos de cuadros, miles de vinilos y millones de libros. Hay mucho papel, cientos de cuadernos y ésto, todo mezclado y sumado presagia cierto caos. No se que diría Marie Kondo de este totum revolutum, y tampoco se como desapegarme de la querencia a tanta cosa inmaterial o material, ahora mismo no sabría decirte.
¿Y si tirara todo o casi todo, y me hiciera kondoista? Oye, mira, Marie, los japoneses son japoneses y los de Remolinos son de Remolinos, no se si me entiendes. A los dos nos va a ir bien. La posmodernidad es tener todo lleno tarros.
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