El Trovador y la Comarca

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Foto cedida por Fernando Gonzalvo Artajona

 1. Vamos a deshacer el ovillo que se enredó la semana pasada

Antonio García Gutiérrez, autor de “El Trovador”, fue el primer dramaturgo español en licenciarse cum laude en Romanticismo. Seguro que su participación en las tertulias del Parnasillo con sus amigotes Espronceda y Larra le ayudaron bastante. (RNE podcast).

2. Para cocinar su bestseller Antonio escogío bien los ingredientes: rebelión contra el racionalismo, grandes amores, pasión, misterio, traición, cantos a la libertad, drama en cantidades ingentes y los echó en la sartén de la Edad Media para darle veracidad a esta truculenta historia.
La receta no solo satisfizo el voraz apetito del público madrileño sino el exquisito paladar del maestro parmesano, Verdi.

3. Menudo pillastre este Antonio.
En la obra, reproduce a la perfección la situación política de la España de SXIX.
Dos bandos enfrentados: Carlistas e Isabelinos encuentran su reflejo en los bandos medievales aragoneses de la obra: partidarios de Fernando de Antequera (Conde Luna) y del Conde de Urgel (Manrique) que se las tenían tiesas (revuelta del Conde de Urgel) para hacerse con el trono del difunto Martín I de Aragón “El Humano”. El arbitraje de la contienda se llevó a cabo con el Compromiso de Caspe, donde Fernando ganó por medio cuerpo.

4. Localiza la historia en el medievo del reino de Aragón, concretamente en Zaragoza y su palacio de la Aljaferia pero también en otra población que se encuentra en una zona de monte donde muy cerca descansa el campamento gitano.
Ese pueblo y ese monte no es otro que el de El Castellar (Andalan), el actual Torres de Berrellén, a partir de aquí donde diga El Castellar quiero decir también Torres de Berrellén ya que tienen una historia tan ligada que es imposible hablar de uno sin el otro. Lamentablemente El Castellar es hoy día una población que ha quedado reducida a un conjunto arqueológico compuesto por las ruinas del castillo, la ermita y otras diversos edificaciones.

5. El Castellar que formaba parte del conjunto defensivo de Zaragoza, era también una población que contaba con importantes recursos, entre los que destacaba la sal.
El Castellar permaneció habitado hasta el SXV en que se realizó un asalto por huestes de Zaragoza de más de 4000 hombres, invocado el Privilegio de Los Veinte, tras instigar el Señor de Torres, Pedro Cerdán, el asesinato de Pedro de la Caballería, jurado de Zaragoza.
Más tarde allá por el SXIX  los envites del Ebro acabaron por desmoronar las ruinas hasta casi hacerlas desaparecer.

6. El más célebre oriundo de El Castellar (compartido con Torres de Berrellén, que nadie se enfade) fue Juan Pablo Bonét (1573- 1633).

Bonet fue pedagogo e inventor del lenguaje de signos, ahí es nada.
En 1927, el entonces presidente de la asociación Nacional de sordomudos, el pedagogo Miquel Granel Forcadell escribió un libro homenaje a Bonet (Homenaje a Juan Pablo Bonet 1929), donde además describe las bondades de su Castellar natal, sin olvidarse hacer alusion al protagonismo del escenario de El Castellar en la archifamosa ópera de Verdi…..


7. Olvidémonos  por un momento de la aparición de Zaragoza, la Aljafería y la dichosa torre del Trovador…. y entremos de lleno en la sección de los “¿cómo es posible“?

¿¿Cómo es posible que nadie o casi nadie haya oído hablar/sepa la relación que entraña Torres de Berrellén con una ópera tan afamada???
Y lo que aún me revienta más….

¿Cómo es posible que no se haya representado NUNCA esta ópera o se haya hecho algún tipo de performance al hilo de esta gran historia!?!?

Y otro: ¿Cómo es posible que nos empeñemos en enterrar nuestra historia, en dejar de poner en valor aspectos artísticos y culturales asociados a nuestra comarca y nuestras localidades?


No digo más señorEs (inclusivo). Esto hay que solucionarlo Ya
!!!

Pulsando el play sobre la imagen podrán ver la ópera completa de Verdi, Il Trovatore, el coro de los gitanos, uno de los pasajes de El Castellar, minuto 29:05.

Nuestra colaboradora historiadora nos indica que El Castellar y Torres son núcleos claramente diferenciados y no deben de confundirse, asimismo puntualiza también que hay constancia de que El Castellar fue habitado por lo menos hasta el siglo XVI.
Sirva pues esta nota para añadir rigor histórico al texto presentado. 

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