El Trovador

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  1. Seguro que no hay nadie que no haya escuchado el fragmento musical que les sugiero a continuación:

2. Sí, es famoso ¿Verdad? Pertenece a la archiconocida ópera “Il Trovatore” de Giuseppe Verdi. Este operón está basado en el texto teatral de “El Tovador“, estrenado en 1838 en Madrid, por el dramaturgo Antonio María de los Dolores García Gutiérrez, donde se mantiene en cartelera por 8 años.

3. En estas, Salvatore Cammarano poeta y libretista de óperas, adapta la obra teatral a ópera y le propone a su amigo y compositor, Giuseppe Verdi que la musique….. y de esta manera crean una de las óperas con mayor éxito y más veces representada de la historia de la música.

4. La obra es estrenada en el teatro Apollo de Roma en 1853 y se produce hasta en 229 ocasiones en los tres años siguientes a su exordio. Los teatros de medio mundo se han vestido de gala para acoger a “Il trovatore”.

5. Si no han visto nunca la ópera y les ha picado el mosquito “trovatiano”, les dejo a continuación un pequeño resumen ilustrado donde se narra la trama de la adaptación operística de la obra de Antonio María de los Dolores.

Los textos donde se narran los actos de la ópera son literalmente copiados de la entrada de Wikipedia “El Trovador“.

Acto I: El duelo

Escena 1: cuarto de la guardia del palacio de Luna (palacio de la Aljafería, Zaragoza, España).

Ferrando, el capitán de los guardias, ordena a sus hombres que estén atentos mientras el Conde de Luna vaga sin cesar bajo la ventana de Leonora, dama de honor de la princesa de Aragón, a quien ama. El conde siente celos de su rival, el trovador Manrico. Para mantener despiertos a los guardias, Ferrando narra la historia del conde (Aria: Di due figli vivea padre beato / “El buen conde de Luna vivía felizmente, padre de dos hijos”): hace muchos años, una gitana fue acusada de haber embrujado al hijo menor de los de Luna haciéndolo enfermar —el hijo mayor es el actual conde—, por lo que fue condenada a morir en la hoguera; antes de morir, la gitana encomendó a su hija Azucena que la vengara, por lo cual esta raptó a dicho niño y lo arrojó a la hoguera.

Escena 2: Jardín en el palacio de la princesa.

Leonora confiesa su amor por Manrico a su confidente, Inés (Tacea la notte placida / “La tranquila noche está en silencio”… Di tale amor / “Un amor que las palabras a duras penas pueden describir”). Cuando salen de escena, el Conde de Luna escucha la voz de su rival, Manrico, en la distancia: (Deserto sulla terra / “Solo en esta tierra”). Mientras Leonora regresa y en la oscuridad confunde al conde con su amante, el propio Manrico entra en el jardín, y Leonora corre a sus brazos. El conde reconoce en Manrico a su rival, al que ha condenado a muerte, y le reta a pelear. Leonora trata de intervenir, pero no puede detenerlos (Trio: Di geloso amor sprezzato / “El fuego del amor celoso”).

Acto II: La gitana

Escena 1: Campamento de gitanos

Mientras Manrico se sienta junto al lecho de su madre, Azucena, los gitanos cantan el coro del yunque: Vedi le fosche notturne / “¡Ved El cielo infinito lanza su oscuridad.”). Ella es la hija de la gitana quemada por el conde y, aunque vieja, sigue rumiando su venganza. (Aria: Stride la vampa / “¡Rugen las llamas!”). Mientras los gitanos levantan el campamento, Azucena le confiesa a Manrico que cuando intentó quemar al hijo del conde, por equivocación tiró a las llamas a su propio hijo (Aria: Condotta ell’era in ceppi / “La llevaban atadas las manos”). Manrico, entonces se da cuenta de que no es el hijo de Azucena, pero la ama como si de verdad fuera su madre, pues ella siempre le fue leal y amorosa. Manrico le cuenta a Azucena que cuando luchó con su hermano y tuvo la oportunidad de matarlo, sintió una fuerza sobrenatural que le impidió hacerlo (Dúo: Mal reggendo / “Él estaba indefenso bajo mi salvaje ataque”). Llega un mensajero diciendo que Leonora, que cree a Manrico muerto, está por entrar a un convento y tomar el velo esa misma noche; Manrico intentará impedirlo, lanzándose en su búsqueda.

Escena 2: Frente al convento

El Conde de Luna y sus hombres intentan raptar a Leonora y el conde canta su amor por ella (Aria: Il balen del suo sorriso / “La luz de su sonrisa” … Per me ora fatale / “Hora fatal de mi vida”). Ella y algunas monjas entran en procesión, en el momento en que Luna intenta actuar, Manrico se interpone entre ellos, y ayudado por sus hombres escapa llevándose a Leonora consigo.

Acto III: El hijo de la gitana

Escena 1: El campamento del Conde de Luna

(Coro: Or co’ dadi ma fra poco / “Ahora jugamos a los dados”) Los soldados del conde de Luna traen a Azucena capturada. La llevan ante el Conde, siendo reconocida por Ferrando como la gitana que raptó a su hermano. También se da a conocer como la madre de Manrico, razón por la cual el Conde de Luna encontró doble motivo para condenarla a morir en la hoguera.

Escena 2: Cámara en el castillo

Leonora y Manrico viven el uno para el otro (Aria, Manrico: Ah si, ben mio coll’essere / “Ah, sí, mi amor, siendo tuya”). Cuando van a pronunciar sus votos nupciales entra Ruiz, hombre de Manrico, y le informa de que Azucena será conducida a la hoguera. Manrico se apresura a salir en su ayuda (Stretta: Di quella pira l’orrendo foco / “Las horribles llamas de aquella pira”). Leonora cae desmayada.

Acto IV: El castigo

Escena 1: Frente a una celda del castillo

Leonora intenta liberar a Manrico, que ha sido capturado por el Conde de Luna (Aria: D’amor sull’ali rosee / “En las alas rosadas del amor”; coro y dúo: Miserere / “Señor, apiádate de este alma”). Leonora implora piedad al Conde y ofrece su vida a cambio de la de Manrico. Promete entregarse al Conde, pero en secreto bebe un veneno de su anillo para morir antes de que el conde de Luna pueda consumar la boda (Dúo: Mira, d’acerbe lagrime / “Mira las amargas lágrimas que derramo”).

Escena 2: En la celda

Manrico y Azucena esperan su ejecución. Manrico intenta calmar a su madre, quien no puede conciliar el sueño, su mente recuerda los días más felices en las montañas (Dúo: Ai nostri monti ritorneremo / “De nuevo regresaremos a nuestras montañas”). La gitana finalmente se duerme. Leonora llega para decirle a Manrico que está a salvo, y le dice que está salvado, rogándole que escape. Pero él rechaza dejar la prisión, cuando se entera de que Leonora no le podrá acompañar. Se cree engañado hasta que se da cuenta de que ella ha bebido el veneno para mantenerse fiel a él. Leonora agoniza en brazos de Manrico y le confiesa que prefiere morir con él que casarse con otro (Cuarteto: Prima che d’altri vivere / “Antes que vivir como la mujer de otro”). El Conde de Luna entra y al ver a su prometida muerta en brazos de su rival, ordena la ejecución de Manrico. Mientras se cumple la sentencia, Azucena despierta junto al Conde y cuando el conde le muestra al muerto Manrico, ella grita con pesar: Egli era tuo fratello! / “Él era tu hermano… Te he vengado, ¡oh, madre!”. Al mismo tiempo que Azucena, el conde grita desesperado E vivo ancor! / “¡Y yo debo seguir viviendo!”.

6. ¿Cómo se quedan? ¿A qué viene todo esto? ¿Será posmodernidad hablar de ópera? ¿Degustó Verdi la famosa morcilla de Luceni? ¿Qué relación guarda todo este berenjenal con la Comarca de la Ribera Alta del Ebro?

¡¡¡La solución, la semana que viene!!!

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