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El pilar de la cultura judía
29 abril 2021

Un 29 de abril del año 1492 se leía en todas las aljamas aragonesas el Edicto de Expulsión del pueblo judío: “… Mandamos a todos los judios y judias de qualquier edad que sean, que biven e moran e stan en los dichos nuestros reynos e senyorios… que fasta el fin del mes de julio primero que viene deste presente anno, salgan todos de los dichos nuestros Reynos e sennorios…”.
Y un 29 de abril del año 2007 se inauguraba en Alagón el Pilar de la Cultura Judía. Al acto acudieron representantes hebreos de diversos países del mundo y especialmente de la familia de Isaac Hochman, benefactor y artífice de la colocación de este monolito. Fue una jornada muy emotiva y difícil de olvidar, con la recepción en el Ayuntamiento, las notas históricas de la presencia judía en Alagón que les impartí, el recorrido histórico-artístico que realizamos, la comida y un especial concierto de música sefardí.
La comunidad judía de Alagón hunde sus raíces en la Edad Media y ya tenemos documentos escritos de su presencia en el año 1136. El asentamiento urbano se configuraba en torno al Barrio de la Sinoga, aunque también los encontramos viviendo en el actual Barrio de la Alhóndiga y en el Barrio de la Puerta Rueda. Y poseían numerosas tiendas en la plaza. Dentro de los edificios tanto civiles como religiosos que se diseminaban por la Judería destacamos la Sinagoga, lugar no sólo de culto sino también de reunión de la aljama. Poseían, así mismo, un horno de pan, una carnicería, un bañuelo, una tenería para curtir las pieles y el cementerio.

En relación a su organización interna diremos que la vida de la aljama era regida por un Concejo General al frente del cual estaban los adelantados en número de tres, cuyo cargo era anual. También estaba el clavario para los temas económicos, y el rabino que ejercía una gran influencia como jefe religioso. En ciertos menesteres se elegían a los procuradores querepresentaban a todos los habitantes de la aljama en asuntos de interés común. Esta aparente autonomía política se veía limitada por la supervisión de un representante real, que en este caso para Alagón era el lugarteniente de merino. Los judíos, como el resto de las otras confesiones religiosas, asentadas en la localidad, cristianos y mudéjares, contribuían con numerosos impuestos que gravaban naturalmente su fiscalidad.
Los judíos ejercían diversos oficios como zapateros, carniceros, sastres, curtidores de cuero, cirujanos e incluso en el año 1406 hemos documentado un maestro de niños llamado Moshé Cardí. También poseían tierras y ganado, aunque era habitual que los tuvieran a medias o en arriendo con los cristianos Y, por supuesto, su actividad principal, la comercial, la ejercían en las numerosas tiendas situadas cerca del mercado de la villa.
Las fiestas ocupaban un lugar muy importante en el trascurrir anual. La celebración del Sabbath, el Purim, la Pascua o Pesah congregaba a toda la aljama en torno a sus costumbres y tradiciones, transmitidas de generación en generación. Los nacimientos y bodas cobraban especial relieve e incluso contrataban a juglares moros para tocar con su tamborino en las celebraciones matrimoniales.
En cuanto a la gastronomía está fijada en la ley y los alimentos deberán de ser Kosher, es decir, permitidos: carne, pescado, pan, verduras, dulces… y por supuesto el vino que no puede faltar en su dieta alimentaria ni en sus rituales festivos.
La presencia de la comunidad judía en Alagón fue muy importante y su huella todavía está presente hoy en día al pasear por las calles, al contemplar determinados monumentos o rememorar su interesante historia en la memoria colectiva de todos nosotros.