Huellas Jacobeas

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Foto tomada de https://diariosenderista.es/
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Este 2021 es Año Santo Jacobeo, al coincidir la festividad de Santiago Apóstol, el 25 de Julio, en domingo. Y desde el descubrimiento de su tumba en tierras de Galicia a comienzos del siglo IX, han sido y sigue siendo millones de personas las que inician un particular y personal viaje para depositar su fe y devoción ante la imagen del santo jacobeo.

Y como ejemplo paradigmático de este singular fenómeno podemos leer el Quijote donde se recoge ya un expresivo texto cuando Sancho Panza vuelve de su Ínsula Barataria y: “… vio que por el camino por donde él iba venían seis peregrinos con sus bordones, de estos extranjeros que piden limosna cantando…”.

La palabra peregrino viene del latín peregrinus con el significado de aquellas personas que van por caminos extraños. El peregrino es un extranjero. Pero también, por su condición penitencial, por su esfuerzo y sacrificio merece la máxima consideración.

Muchos son los motivos por los que una o varias personas deciden dejar su tierra, su entorno conocido y emprender una aventura a través de kilómetros sorteando mil y una dificultades, máxime en tiempos pasados. Podemos considerar en primer lugar el aspecto espiritual. El deseo de todo ser humano que tiene o tenemos de búsqueda de perfección espiritual. Otra de las razones, esta vez más terrenal, es la necesidad de poner remedio a las enfermedades, la superación del miedo al sufrimiento y al dolor y, finalmente a la muerte. También, y por qué no, muchos viajan con el deseo de aventuras, de conocer lugares distintos, de compartir vivencias con otras gentes ajenas a su propio medio geográfico. Durante la Edad Media se peregrinaba, así mismo, para redimir una pena o cumplir una promesa. Y naturalmente no podemos olvidar tampoco la presencia de pícaros y vagabundos que, con la excusa de la fe, hacían y siguen haciendo de las suyas por esos caminos de Dios.

Por nuestra Comarca de la Ribera Alta del Ebro transcurren dos de los principales Caminos de Santiago que son el denominado Camino Catalán de Santiago que se inicia en Montserrat y el Camino Jacobeo del Ebro que empieza en Amposta. Ambos caminos llegan a Zaragoza y de aquí inician su peregrinaje por nuestra comarca hacia la zona navarra.

Es muy interesante destacar, por ejemplo, que tras la conquista de Alagón a los musulmanes por el rey Alfonso I el Batallador, en el año 1119, el monarca concede la que será iglesia de San Pedro Apóstol al arzobispado de Auch (Francia). Y el dato es muy relevante porque esta ciudad se encuentra ubicada en una de las importantes vías francesas jacobeas, la denominada Vía Tolosana. Así pues ya desde época medieval tenemos constancia de la presencia de peregrinos por nuestra tierra. Y esta presencia peregrina se ve impulsada también por la implantación de la Órdenes Militares en nuestras poblaciones: La Orden Militar de San Juan de Jerusalén, la Orden de los Templarios, la de Santo Sepulcro… Todas ellas fundadas en los Santos Lugares e impulsoras de los itinerarios de peregrinación.

La asistencia a los peregrinos era una tarea fundamental y por ello vemos que tanto los reyes, como los señores feudales o concejos municipales deciden edificar hospitales y centros de atención para acoger a los que transitan por sus demarcaciones. Así conocemos que en Alagón la Orden de San Juan de Jerusalén poseía un hospital extramuros de la población y en torno a la denominada Puerta de Tudela. Y hemos documentado otro hospital, dependiendo del concejo municipal, ubicado en el Barrio del Raval. Del año 1554 tenemos un elocuente testimonio del sacerdote de Alagón que nos relata: “… enterré un peregrino que venía de Santiago, murió en el hospital, el qual dixo que era catalán a tres leguas de Barcelona y que se llamaba Jaime, pobre…”. También nos consta la presencia de un Lazareto, pequeñamalatería para atender a los enfermos de lepra. Todavía podemos ver el arranque de sus muros de construcción en Alagón en dirección hacia Cabañas de Ebro. Y no olvidamos tampoco la necesidad que tiene el caminante de abastecerse de agua para mitigar su sed, máxime en época del estío. En este sentido quiero poner en valor, así mismo, las diversas Fuentes Manantiales que podemos encontrar a nuestro paso cuyos nombres, significativamente, hacen referencia a sus cualidades médicas y prácticas curativas como la llamada Fuente de la Abogada o la Fuente de la Salud que conocemos. Hoy es mucho más fácil realizar este recorrido especialmente por los medios tecnológicos que utilizamos. Pero en tiempos pasados las dificultades era cuantiosas, por los peligros que se podían encontrar, por ejemplo, para poder atravesar los ríos cuando no existían puentes y se debían utilizar las barcas, también la entrada a los municipios que estaban amurallados y las puertas se cerraban por la noche. La necesidad de abastecerse de alimentos como el pan, vino, carne… o en caso de utilizar caballerías la presencia de herreros. Y lugares donde pasar la noche en hostales, mesones o posadas no siempre limpios ni en buenas condiciones, por no hablar de los ladrones o personas de mal vivir que siempre acechaban para engañar a los incautos.

Muchos más vestigios nos quedan en nuestros pueblos y ciudades del legado histórico que durante siglos nos han dejado nuestros antepasados. Y hoy seguimos siendo testigos del paso de numerosos peregrinos de todo el mundo que con sus mochilas al hombro y su cansancio hacen un pequeño alto en nuestros municipios para tomar aliento y fuerzas en ese su peregrinar por tierras extrañas. Per ager. Por los caminos.

Ultreia, Suseia, Santiago.

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