A pesar del cierzo

Por arte de crisopeya

Ruth Ballano de la Flor Ruth Ballano de la Flor 1 min de lectura
Por arte de crisopeya
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Por arte de crisopeya

En su jardín del Edén una mañana el rocío lo anegaba todo, desde la pequeña flor del camino, hasta el castillo del Conde Olivino.

Ascendió a través de una escalera de palo fabricada a su medida y no pudo sacarse ese as de la manga, pues se la habían cortado; al igual q sus alas, al igual q la oreja de aquel hombre taciturno y decrépito. Pudo sin embargo el astuto animal encontrar un agujero a su medida por el q escapar.

Por arte de crisopeya el huevo se hizo faisán dorado. En su jardín del Edén una mañana el rocío lo anegaba todo.

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