A pesar del cierzo

Llego tarde

Odio la impuntualidad, sin embargo ahora llego tarde.

Mi vida llega tarde, mis pensamientos muy tarde, las noticias o no me llegan o me alcanzan tarde, demasiado para llegar a tiempo.

La reacción a todo esto como no puede ser de otra manera viene tarde, un sinfin de acontecimientos encadenados unos a otros demoran mi vida sin que pueda evitarlo, sin que quiera evitarlo por que cuando soy puntual lo retraso con un vagabundeo pendular extremo, meciendo el subconsciente entre mis labios, carnoso y dulce, tanto como para soñar despierto y no querer despertar.

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