A veces cuando las circunstancias se lo permitían, Nicolás Sárnada cultivaba un viejo ritual que aprendió siendo infante, el echarse largo y tendido sobre la cama, a rendirle tributo al ocio de Dios. En ese preciso instante, giraba su rostro y fijaba su atención hacia aquel pedazo de cielo y de montaña que apenas lograba […]
El Farol Rojo era uno de los botiquines más curiosos y seductores de la avenida Baralt. Su fachada...
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