Al llegar él todo se iluminaba de verdes y marrones. Había caminado tanto entre esos colores que los arrastraba a su paso y dejaba todo impregnado de ellos con sus luces y sus grises, un abanico de verdosos y tierras, translúcidos y opacos. Había sido alquimista, de cristales, creando en ellos almacenes infinitos de energía. […]
Buenos días, buenas tardes, buenas noches, amigos y seguidores de la GaRceta de la ribera. Os...
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