El otro día leí que algún escritor llevaba un cuaderno con los muertos que se le iban sucediendo. Creo que era colombiano, y ya saben que los colombianos llevan la muerte de otra manera.
Yo he empezado a imitarle. Ya lo había hecho otras veces, pero no persevero.
Pero cuando imito voy un poco más allá. Al cuaderno de muertos le he sumado el cuaderno de los que están muertos, o sea, personas que no están en mi vida ni quiero que estén ( aclarar que no quiero que se mueran, no hace falta).
Y como una extraña pirueta un tercer cuaderno para personas, que intuyo que en cualquier día se me van a morir sin morirse.
Acabo con un “vivo sin vivir en mi/ y tan alta vida espero/ que muero porque no muero”
Además de decirles que la muerte y los cuadernos, son posmodernos.
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