La posmodernidá um

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foto de Erik Karits en Pexels
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Compré en la librería de las Madres de la Plaza de Mayo, en Buenos Aires, un comic sobre la vida de Cortázar. Me llamó poderosamente la atención una anécdota que contaba el comic. Dicen, que cuando murió Cortazar en París, en la ciudad de Buenos Aires, a miles de kilómetros se dio una invasión de mariposas, que todos achacaban a la muerte del escritor.

Pues bien.

El día que enterraron a la Tía Dolores, en mayo, nevó en Remolinos. O parece que fuera una nevada. Yo atravesé la plaza y el aire remolineaba y ponía todo blanco.

Diz que son las bolisas de los chopos. Capaz que tienen un nombre científico y latino, tipo matricaria inodora tipo umbrelifora especiforme.

He investigado, en el tanatorio, con algún agricultor sabio, y todos decían que había que tener especial cuidado, en no quemarlas. Prenden fácil.

Asi es que las bolisas de los chopos, que ponen las casas perdidas, y que las calles toman un aspecto de Astún de la Ribera, no son nieve, no son nieve.

Pero parece, pero parece.

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