El Bohío Caraqueño

La plañidera y el médano carmesí

15 febrero 2024

Obra de M. Moratilla

Consuelo Blanco era una mujer que se ganaba la vida con sus lágrimas, con sus lágrimas se ganaba la vida. De muy niña conoció la muerte grande y la muerte chica. Por eso era la más popular entre los difuntos. Entre los difuntos era la más popular. Por vehemente en su llanto y su apariencia espectral. Consuelo era tan magra y larga como un suspiro de culebra, sus tres hijos, Casimiro, Froilán y Juan de Dios no se quedaban atrás, cada uno era de un muerto diferente, porque tres veces ella se arrejuntó.

Lo cierto era, que la plañidera estaba convencida que el llorar era una purificación que limpiaba el rostro y el alma.

Vivían del timbo al tambo, buscando enterramientos desde La Macolla a Churuguara, de Casigua a Bucaral. Llevaba siempre un vaso en el cual recogía sus lágrimas derramadas, sus derramadas lágrimas eran el vestigio de su labor. A diferencia de esas comitivas de lloronas que se alquilaban en un santiamén, La Consuelo sollozaba plena hasta el sepelio, se dedicaba con tanto ahínco, que hacía sollozar a los presentes, a tal punto, que no se sabía si cada uno lloraba por el difunto o por sí. Lo cierto era, que la plañidera estaba convencida que el llorar era una purificación que limpiaba el rostro y el alma.

Consuelo y sus hijos anduvieron por esos caminos tortuosos, en tiempos de la Guerra Larga. En un día de junio en un desolado paraje, se toparon con Caridad, una desvalida huérfana y la integraron a la parentela. La criatura era despierta y extrovertida, y en corto plazo, se unió con la plañidera a ejercer el oficio mortuorio. Gracias a su elocuencia, fungía de rezadora y declamadora de alabanzas.

…Juan de Dios tuvo una revelación manifiesta, una invitación a adentrarse en el paisaje, al deslizarse en aquel medanal…

El destino quiso que Casimiro y Froilán fueran reclutados por una tropa federal, bajo la consigna tierra y hombres libres. Al inicio la fortuna les sonrió, porque eran tan pero tan descarnados que al salir al campo de batalla las balas ni se enteraban, hasta que, en una oscura noche, una ola de fiebre amarilla los arrastró. Al enterarse de la desgracia de su linaje, la madre ni siquiera una lágrima soltó, y así continúo ejerciendo su quehacer, llorando para otros. Así rodaron de pueblo en pueblo, hasta encontrar morada en La Vela de Coro. A los tres días, Juan de Dios tuvo una revelación manifiesta, una invitación a adentrarse en el paisaje, al deslizarse en aquel medanal, sentía la suavidad de la fina arena y contemplaba ese color amarillo tostado, a sabiendas que era tan delgado. La Caridad le seguía con curiosidad, de pronto surgió una ventisca acompañada de una lluvia torrencial, y aunque la intensidad anulaba parcialmente su visión, Caridad de reojo constató como una boca de arena se abría y a Juan de Dios devoraría.

La afligida Consuelo hondo respiró, los únicos que se acercaron a darle el pésame fueron el cocuy espirituoso y el ajenjo alucinógeno. En la madrugada, encontró fuerzas para salir en búsqueda de aquel medanal a pedirle explicación. Por un tiempo allí se quedó postrada, entre cardones y dunas, contemplando aquel paisaje que en verano era amarillo y en invierno carmesí, hasta que un día de la nada, un remolino de  arena surgió y a la plañidera sonreída también se tragaría.

Caridad… …decidió entonces entregarse a la lucha por los vivos muertos, se vistió de soldadera a seguirle los pasos a la revolución federal…

Caridad quedó de nuevo sola, pero no se amilanó, acostumbraba como estaba a ensalzar a los muertos vivos, decidió entonces entregarse a la lucha por los vivos muertos, se vistió de soldadera a seguirle los pasos a la revolución federal, y como era tan locuaz, arengaba tierra y hombres libres. De ella no se supo más, al final, la muerte grande como borrasca de viento soplo y a todos los cubrió, solo quedó imperturbable el médano de fina arena, de color amarillo tostado en verano y en invierno tornaba en carmesí.

Música:
La Llorona, Chavela Vargas
Sombra en los médanos, Rafael Sánchez López
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