Relatos

July road movie (o por qué no conviene escuchar los 40 ni poner el aire muy frío)

20h30 era la hora en la que recogería a mis rubias de la Estación Delicias Zaragozana tras sus cortas vacaciones con mi familia política en el Delta del Ebro. Cartera en bolsillo trasero, móvil en el lateral, me encaramo al volante y me dirijo a la capital maña. Hmmm… qué molesto el teléfono, lo dejo sobre el salpicadero….
Y dicho y hecho, a la hora prevista estaban las dos en el coche. Un vehículo recientemente nombrado por Casazul (la nuestra), héroe familiar por llevar con nosotros desde el 2007 y haber recorrido más de 430 mil kilómetros, cuidando de todos nosotros y sin mayores problemas mecánicos.

Tras planificar el final de la tarde en asamblea familiar, perra incluída, decidimos hacer honor a la comida japonesa zaragozana (recomendación, para ello no se aventuren, como hicimos, fuera del Espacio Tōhō) y disfrutar de los últimos capítulos de la trepidante serie de animación francoestadounidense Arcane. Todo salió de rechupete, menos la comida.

Las chicas, cansadas del viaje, decidieron acostarse pronto, y yo, como coordinador intergaláctico intempestivo de este diario digital que está ud leyendo, opté por finalizar con la edición, de una vez por todas, del tercer artículo sobre mitología helena de Francisco Javier González, El héroe Aquiles 2, la cosa ya se había dilatado demasiado…
Nada más sentarme a tal efecto, y para variar, mi hija, la más pequeña, me dice que se ha dejado una mochilita en el coche, que si puedo hacer el favor de alcanzársela.
Con alegría y regocijo, de un brinco me dirijo a tan encomiable tarea, abro el coche, agarro la mochila, empujo la puerta y me dispongo a cerrar el vehículo con el mando. Parece que no quiere hacerlo, se resiste, investigo pues al respecto hasta que me doy cuenta que la puerta del copiloto no está bien cerrada. Bien… arreglado, la cierro convenientemente y ahora sí la electrónica ejecuta su trabajo a la perfección. El coche se cierra.

Tras acercarle la mochila y un vaso de agua a mi hija primogénita y otro a mi pareja, me siento de nuevo en el trono intergaláctico, acabo el artículo y pienso que debería de cargar el terminal móvil gaRcetero, ya muy bajito de batería, para poder difundir la cultura clásica al día siguiente. Son las dos y cuarto de la mañana, lo dejo cargando y me voy al sobre, ¡a la de ya!
Ups, problema… ¿Lo adivináis?

¡¡¡El cable del cargador está en el coche!!!!

He de regresar, aunque… una de las enormes bendiciones del mundo rural es que se suele poder aparcar a menos de 20 metros de casa. Así pues, me encamino por segunda vez hacia nuestro heróico bólido: «en menos de 3 metros el cable será mío…».

¿¡Eh!? ¿El coche? ¿Dónde está el coche?!!

Si he salido hace una hora a por una mochila y lo he cerrado después… Me habré confundido, estará del otro lado, miro….. nada!!!!
Las dos y diecisiete, mi pareja y morfeo a lo suyo, mi hija, la pequeña, durmiendo a pierna suelta… ¿Qué pasa aquí? El cortocircuito mental dura unos segundos.

Bueno, acto reflejo y sin todavía creérmelo consigo sacar de un puntapié a morfeo de nuestro lecho conyugal con la frase

«¡¡¡Marta, nos han robado el coche!!!!»,

Como no podía ser de otra manera la respuesta fue,

«Hmmmmmm¿?»,

No me dejé intimidar por tal réplica, y pese a seguir sin dar crédito a lo vivido, repetí,

«¡¡¡¡Nos han robado el coche!!!»,

Se nota que en casa somos de letras, porque ya a medio incorporar balbuceó en un perfecto castellano,

«¿Ehhhmmm?»,

Dicho esto, no tardó en brincar del catre, y como detectives expertos nos dirigimos ambos al escenario del crímen. La cosa seguía igual, no había coche allí, ni coche ni huella del mismo, ni allí, ni al otro lado, ni en la calle vecina, ni en la otra.
La cosa estaba ya clara, nos habían chorizado el vehículo.

¿Qué se hace en estos casos, cual es el órden de prioridades?
¡Improvisé!

1º Anular el Vía-T
2º Llamar a la guardia civil

¿¿¿Donde tengo el móvil!!?

No lo veo, cojo el fijo…

Punto uno realizado, aunque….
¿No hubiera sido intersante dejarlo para poder seguir, en un momento dado, la pista del coche por los peajes de la auto… pista -si decidiera usarla el caco?

Joder, prefiero llamar con el móvil por si me muevo con el otro coche o lo que sea… que me pueda localizar mi pareja, o la de la guardia civil, cualquiera de las dos….

Mala suerte, no lo encuentro… como casi siempre….

¡Guardia Civil avisada!

Tras tomarme los datos pertinentes me indican que cuando sepan algo me lo harán saber.

Ok, sigo pues buscando mi móvil, me llamo desde el fijo… no hay respuesta!!!

El móvil tenía batería, no está apagado….. hmmm… hay una aplicación que se llama «Google Encontrar mi dispositivo«, supongo que no se imaginarán para que puede servir con tanto nombre técnico…. pues eso, ¡Bingo!

Es un servicio que tiene Google por defecto para los teléfonos Android a tal efecto.

¡¡¡Me asomo pues a la compu a ver si encuentro mi celular!!!

¿En Alcalá?

¡¡¡Está pues en casa!!! Pero no lo oigo vibrar -nunca le pongo sonido… Nada…
No hay manera, no lo oigo ni lo veo… pera…. pero si aparece en… en…

¿En… Pedrola??

¡¡¡Cooooño!!!!!!

¡¡¡El móvil está en el coche y el coche en Pedrola!!!!

Sí agente, en Pedrola.

No sé si es la aplicación en sí o una cuestión de cobertura pero la localización se iba actualizando cada dos minutos aproximadamente. Así pues, vivimos una persecución en directo sin que el malandrín se enterara.

Puntualmente fuimos transmitiendo a la benemérita como abandonaba el coche Pedrola, salía a la autovía y pasaba por Figueruelas… La Joyosa… Utebo… Monzalbarba hasta ser detenido en….

¿Lo intuye alguien?

La casilla de salida, la Estación Intermodal Zaragoza-Delicias, a la que llegábamos a las 3:30 am siete horas después…

Allí, estaba él, solito, con el motor apagado, eso sí custodiado por una patrulla de la Guardia Civil que no pudo indicarnos (protección de datos obliga) más que el malhechor era un sujeto de nacionalidad española y no precisamente de la ribera alta del ebro sino de cientos de kilómetros más allá. Eso sí, no creo que lleguemos a saber qué se le había perdido en la ínsula cervantina.

Mi pareja me comentó que al arrancar el coche vio que el aire estaba a 14 grados y en la radio sonaban a todo trapo los 40 principales. ¡¡¡Y no, eso sí que no, por ahí sí que no pasamos!!!
Dedujimos pues que no escuchó el móvil vibrar por el ruido del aire y sobre todo el de los bigmacs que escupieran a voz en grito los altavoces de nuestro Citröen. Por fortuna el móvil quedó boca abajo y tapado en su práctica totalidad por una caja de kleenex que acostumbra a pasear por el salpicadero.

Ridley Scott

Éste es pues el poco resumido resúmen (escucho crujir las minas de sal) de nuestra trepidante Road Movie de Julio o July road movie por el que Ridley Scott en persona se ha interesado diciendo no sé qué de una libre adaptación…. Supongo que adivinaréis que el casting para el Pitt de la Ribera está ya adjudicado…

¡Me ha llegado incluso el cartel, os lo dejo en portada!

No obstante, esperamos vivir la experiencia ya solo en ficción y en la realidad sea ésta la primera y última…

A todo esto, un consejo, no se olviden de guardar la llave de repuesto del vehículo en un lugar distinto al del propio vehículo….

Buen Verano y no suden mucho…

Héroe Familar de Casazul
Cortina musical de fondo (BSO de la desternillante y políticamente incorrecta Road Movie española AirBag).
.Soy rebelde, Albert Pla cover.
.Do what I Say, Clawfinger
s r

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