Fila 13, Asiento 79

13 de junio

Por fin, y después de dos años, hemos recuperado las fiestas de los pueblos. Tengo que reconocer que a pesar de que ya llevo muchas entre pecho y espalda, me siguen encantando las fiestas de mi pueblo, sigo cogiendo vacaciones para no perderme ni un solo día, me sigue costando dormir la noche de la víspera y me sigo levantando con esas cosquillas en el estómago el día del pregón. Los días previos en mi casa preparamos las indumentarias festeras, este año cruzaremos los dedos para que aún nos valgan. 

Creo que me viene en los genes, ya que mi padre es un reconocido festero, peñista y alagonero, y las tradiciones que pasan de padres a hijos son las más arraigadas, cosa que veo que en nuestro pueblo pasa con frecuencia, ya que es fácil ver a gente cosas que ya hacían sus padres, tradiciones familiares que no se deben de perder, y la forma de afrontar las fiestas son una de ellas. 

Con el tiempo vas cambiando la forma de vivirlas, ahora yo me encuentro en ese momento en el que las vivo más de día que de noche, cuando hace unos años era más bien al revés. Me gusta disfrutar de esos momentos que te regalan las fiestas, reencuentro con gente que hace tiempo que no ves, alegría en las caras de la gente, ganas de pasarlo muy bien, y esas “cosicas” que suelen pasar cuando esa coctelera de buen ambiente mezcla las ganas de divertirse con un poco de alcohol y surgen momentos especiales que desencadenan en risas continuas. 

En fiestas suelen ocurrir cosas que pueden marcan el resto de nuestra vida, te atreves a dar el paso con la chica que te gusta, puedes conocer a una forastera que te atraviesa con un flechazo, haces amigos fuera de tu circulo habitual o simplemente le encuentras explicación a porque tantos alagoneros cumplen años en marzo. 

Estoy seguro que al igual que yo, todos tenéis cientos de recuerdos asociados a las fiestas, desde que tenéis uso de razón, y que todos esos recuerdos son buenos recuerdos, recuerdos de verdad, de los que suman, de los que merecen la pena revivir cada cierto tiempo con los protagonistas de aquellas historias para volver a revivirlas con más intensidad si cabe. 

También, suele ser habitual que el pueblo se llene de esos personajes o habitantes que dan color y ganan protagonismo en fiestas, en Alagón tenemos muchos, incluso creo que cada cuadrilla tiene los suyos, ya que hay miles de fiestas dentro de las fiestas, la forma en que cada uno las vive, las disfruta, las espera, o incluso las aprovecha para irse de vacaciones alejándose del ruido de esos días. 

Son días de comer mucho y beber más, de divertirse, de reír, de vestirse para la ocasión, de cómo a mí me gusta, sumar recuerdos, de sentirse muy alagonero. 

Yo, os dejo, que me tengo que poner el blusón, coger perricas e irme a tomar vermú, que con las horas que son seguro que ya está todo a tope y me quedo sin sitio donde comerme unos calamares.

¡Felices fiestas a todos!

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