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Un poeta (Otra mirada... o no)

Ramírez Ramírez 2 min de lectura
Un poeta (Otra mirada... o no)
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Un poeta (Otra mirada... o no)
Una de las partes de Ramírez recogió el guante lanzado por otra de las partes de Ramírez para ir al cine y ver la película Un poeta, dirigida por el colombiano Simón Mesa Soto. Y les voy a contar alguna cosa sobre la misma. 
La película narra la historia de Oscar Restrepo, un hombre de media edad, separado y sin trabajo remunerado, que vive con su anciana madre y que, a toda costa, es un poeta. La verdad es que solamente ha publicado dos libritos de poemas, aunque insiste a sus amigos de la Casa de la Poesía (una especie de club/asociación que promueve la lírica) en que promocionen sus versos. 
La historia tiene visos de comedia negra y grotesca, de un humor ácido, de drama feroz que se lleva todo por delante. Como bien decía el otro Ramírez, a lo largo de la película se experimenta un torbellino de sensaciones, pasamos de la risa al llanto, del enfado a la ternura, del tedio a la fascinación, de la lástima a la admiración. Oscar es incapaz de renunciar a ser poeta. No caben términos medios en su vida, tampoco en los verdaderos poetas del mundo: llegaron a esta vida para escribir versos contra viento y marea. 
Oscar se empeña en empujar a Yurlady, la adolescente que escribe bellos poemas y los ilustra en cuadernitos escolares, al mundo peligroso de la poesía oficial. Cometió un grave error: ella no quería ser poeta, quería ser manicurista. La historia se enreda sobremanera. No voy a hacer espóiler. 
La película está filmada en 16 mm, que quiere decir que la cinta es más ancha, que no se graba con cámaras digitales y que, por lo tanto, resulta más barata. Se observa la suciedad del encuadre, el grano grueso y rugoso y una fea estética, que nos muestra al mismo tiempo la belleza real de lo trágico.
 El actor principal se llama Ubeimar Ríos, que no es un actor profesional sino un poeta real del mundo del arte en Medellín, que intentó escribir en su juventud y fracasó. Debo decir que no le hace falta actuar o meterse en el personaje, todo en él es pura realidad. Un acierto, Simón Mesa. 
Y hablando del director, les cuento que también escribe poemas. De hecho, el poema que Oscar escribe y recita al final de la historia es de Simón. Tampoco en esto voy a hacer espóiler.
Y, por último, tres canciones que envuelven perfectamente el clima de esta película: Cariñito por Rodolfo Aicardi y Los Hispanos, La luna en tu mirada por Los Zafiros (no se pierdan la versión de Kali Uchis que les propongo aquí) y Corazón de poeta por Jeanette. 
Esta película también me conmovió por muchos motivos pero, especialmente, por esa obsesión y esa intensa necesidad del poeta que se siente poeta porque no encuentra otra manera de estar en este mundo. Pueden extrapolar la idea a cualquier otra cosa.
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