Reverón con Pumpá

CEnlace al audio
D

Aquel sábado por la tarde del 2018, en esa bifurcación del maltrecho paseo Anauco, los tres desviamos el rumbo con destino a la Galería de Arte Nacional, subimos al segundo piso a visitar la sala de exposición dedicada a las obras de Armando Reverón y nos estalló la luz, cruzamos la línea del no retorno hacia alguna cúpula celestial.

Como me sorprendió gratamente, ver a mi hija sonreír a sus anchas en aquella dimensión, percibir ese silencio blanco, escuchar las voces de las pinturas cuchichear en estéreo una hermosa locura, la mágica seducción de la claridad. Girando entre obras, nos detuvimos en el “Reverón con Pumpá*” y Sofi cargada entre mis brazos, se conectó súbitamente con ese rostro, se acercó a mi oído y susurró “Es Chaplin” y me embrujó esa respuesta, tal fue mi encanto que hice votos de silencio ante esa confesión, atesoré la anécdota como fotografía en la memoria, pero siempre me preguntaba, que habrá visto mi pequeña hija que yo no…

Con el discurrir de mis aguas, hurgué un poco y algo supe sobre la vida y obra de nuestro pintor, había nacido por cierto, el mismo año que Chaplin en 1889 y ambos en el seno de familias disfuncionales, en el caso de Armando, vio luz en la ciudad de Caracas un 10 de mayo, su supuesto padre Julio Reverón era un hombre problemático, ludópata, alcohólico, yonki e inestable, tanto así, que Armando de niño era enviado por este buitre a comprarle morfina, vaya joyita se gastaba Reverón de padre, aunque según las cuaimas* de la Capital, él era un hijo espurio del entonces Presidente de Venezuela Juan Pablo Rojas Paul, inclusive, se pone en duda que su verdadera madre haya sido Dolores Travieso Montilla al no haber pruebas convincentes, por lo cual su pasado siempre fue turbio y difuso, lo que si es cierto, es que de niño fue entregado, para que lo criaran, a los Rodríguez Zocca, una acomodada familia de origen canario, en la ciudad de Valencia (Venezuela). En este lugar, encontró un hogar, su primer amor, en su hermana de crianza Josefina quien falleció poco tiempo después, dio sus primeros pasos con la pintura, además de contraer la fiebre tifoidea, este cúmulo de eventos lo marcarían de por vida.

En 1907, ingresó en la Academia de Bellas Artes de Caracas y entre sus compañeros se encontraban Manuel Cabré, Rafael Monasterios y Antonio Monsanto. En esa época el pintor Cristóbal Rojas era su referencia artística.

Pocos tiempos después, viaja a la Península Ibérica para estudiar y tal vez para ir en búsqueda de nuestro ancestro español. En 1911, se instaló en Barcelona, estudiando en la escuela de La Lonja bajo la tutela de Borrás Abellá, al poco tiempo se mudó a Madrid e ingresa en la Academia Real de San Fernando de Antonio Muñoz Degrain, en algún momento Picasso le lanzó flores. Visitaba con frecuencia el Museo del Prado, donde aprendió de los grandes maestros, en especial de Velázquez y Goya, regresa brevemente a Caracas en 1913, formando parte de el Círculo de Bellas Artes.

Lienzo del periodo Azul

Ese mismo año regresa a España, se convierte en un apasionado de la cultura ibérica, sus mejores amigos son, Miguel de Cervantes, Pedro Calderón de la Barca o Lope de Vega… Se entrega al folklore, las corridas de toros y en especial, a la música flamenca, género que lo marcará toda su vida. Cruzó la frontera hacia La ciudad Luz, se maravilló con el Museo de Louvre y más aún con las obras de Degas y Paul Cézanne. En 1914 explotó su arte y La Gran Guerra, regresa a Caracas e inicia su Periodo Azul (1919 – 1924), bajo un clima onírico y evidente influencia española, conoce a Juanita Mota, su musa y gran mujer, ni los Dioses del Olimpo podrán con tanto amor.

Lienzo del periodo Blanco

A partir de allí, nos regala su Periodo Blanco (1924 – 1934) según entendidos, el más hermoso y sublime del arte latinoamericano, en otras palabras, Reverón pinta la luz, el color lo colocan los ojos y la imaginación del espectador. Luego aparece el Periodo Sepia (1934 – 1945) abandona la luz y su arte se vuelve melancólico, entra en crisis, surge el Periodo Expresionista (1945 – 1954) y, se nos fue. A partir de allí, cada vez que sale el sol, es Reverón quien nos pinta la luz de este paisaje tropical.

En mi infancia, Reverón siempre me pareció un artista un poco raro y enigmático hasta que llegó mi hija, “Papá es Chaplin…” y me limpio los ojos…

Maquinándome, entendí que estos dos seres maravillosos aportaron luz a la humanidad, a pesar de ser explotados y vilipendiados, por el mismo sistema, como dice nuestro querido Charly García, a Reverón, Chaplin, a mí y a usted lector, esos hombres de gris nos siguen pegando abajo, pero recuerde, esos Dinosaurios también van a desaparecer.

Lienzo del periodo Sepia

Saludos desde mi Bohío Caraqueño.

Pumpá: sombrero de copa en España.
Cuaima: término venezolano de tenor despectivo, que se usa para calificar y describir a las mujeres celosas, posesivas y controladoras de su pareja. Cuaima es una expresión coloquial que describe la conducta de las mujeres con tales características.

Musica:
Reverón, Ali Primera.
El Pintor de las Mujeres soles, Silvio Rodríguez.
Los Dinosaurios, Charly García.

Pulsando sobre el botón play de la primera imagen se puede ver el vídeo musical de Silvio Rodríguez, Locuras.

Compartir en

Deja una respuesta