tengo veinte minutos para escribir esta columna. el director de la Garzeta me va a reñir. a qué no tienes tiempo en tol día (me dirá). o sea, tendría que estar escrita antes. pero hoy leo poemas sagrados y los he estado preparando un poco, con mi ukelele majico y mágico.
viajo a la gran ciudad (antes que las muchedumbres tristes de los metros invadan el templo del sol - eso dijo un poeta-)
y así con las prisas, les cuento: buscaré una zona azul de esas, para aparcar por las calles de Doctor Cerrada, me haré un lio con las horas los minutos y los segundos. y acabará la cosa en multa.
en esas calles hay mucho de mi pasado. cuando paso por ahí me intranquilizo y recuerdo multitud de cosas, pero se me calman, no les voy a dar la turra con el recuerdo.
uno de los poemas que voy a leer, quizás sea el único, habla de una puerta de madera que hay al lado de mi casa. la puerta está hinchada, está un poco vieja. y ahí dentro había una familia. ahora no hay nadie.
les cuento que no me suelen gustar las ciudades. sí son pequeñas sí. sí es Zaragoza sí. pero por eso estoy mejor aquí. voy a hacer algunos recaús. los de los pueblos siempre aprovechamos el tiempo. no vas a ir solo a hacer una cosa.
cuando los de mi pueblo vamos a la ciudad decimos VAMOS DE VIAJE. y nos arreglamos. me voy a echar colonia (Andros o Varón Dandy sería perfecta).
echaré las quinielas y me comeré alguna tapica con mi amiga R. hay unos bares mu majos en la ciudad, da gusto.
llevo un libro, pa regalar al hijo de un amigo. hi sacau perras del banco almediodía. a mí me gusta pagar en perras. iré por la autopista, que se va mejor, pronto la van a hacer gratuita. halasi.
bueno, halabesos, que voy con hora.