me dispongo a releer un libro de David Byrne sobre las bicicletas: Diarios de bicicleta. y lo pincho en SkotyPai, a Byrne.
acabo de venir de dar una vuelta por las arboledas con mi Orbea azul. y se estaba chévere. aunque haya algunos peros.
no recuerdo si les dije que soy maoísta, nada raro, hay 110 millones de personas. de los de carné. y los chinos son mucho de bicicletas. también son muy bicicleteros los de Boquiñeni, una cosa que me gusta mucho.
en el paseo vas en tu mundo, pero te enteras: del ruido de los que podan los chopos (que es raro), miras dos campos llenos de cigüeñas. me contó el otro día La Glou, que suelen estar en los campos en los que están regando. salen los gusanos y allí que están doñas cigüeñas, viendo lo que se cuece.
he visto un cuervo. lo reconozco. son negros. GLASS, CONCRETE & STONE.
yendo hacia Alagón (por el camino, ¡ojo ¡) me he puesto detrás de un tractor, pongamos que llevaba una segadora o alguna COSA ASÍ. ha sido una idea bastante mala. movía las semillas esas de los chopos que a veces, cuando me pongo poeta, digo que es nieve. pero no es nieve. y entonces me parecía que atravesaba una zona peligrosa y de turbulencias.
me he tropezado con poca gente. la verdat. cuando iba por La Granja un chico venía trotando. no lo he conocido y nos hemos saludado así con la cabeza (sabes cómo, ¿no?)
un paseo, un día de abril, un poco de sol, silencio, o algún graznido. es una especie de placer. oculto y barato.
recuerden ustedes aquella obra que decía Las bicicletas son para el verano. de Fernán Gómez. el niño quiere que su padre le compre una bicicleta. hace poco también trabajé un texto que se titulaba A LA DERECHA EL MAR. son una familia abandonando Gaza y el padre le dice a su hijo, que cuando pueda le comprará una bicicleta. si todo sale bien.
todo el mundo tendrían que tener bicicletas. para pasear EN PAZ. cualquier tarde de abril.