La tronca de Navidad

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Al llegar estas fechas en torno a la Navidad, muchas son las costumbres y tradiciones que todavía se conservan en algunos de los territorios de todo Aragón. Y me gustaría comenzar este artículo con un texto del libro O Tión, de Felix Gil del Cacho: “… Pa Nadal y Santa´Gueda os mozés nos lo pasabanos de collón, que yeran as fiestas nuestras: salibanos por la matinada a rondar por as casas con os azeros, bel guitarrón, bella cobertera y a zesta; cantabanos bella joteta en cada casa y nos daban aldaba, güebos, churizo, ezetra y dimpués en a casa en que tenebanos a posada (que siempre yera a madre de bel mozé) nos feban as beriendas. ¡Probre muller, qué pazenzia teneba que tener con tanto chicotón! ¡Pero con qué falera nos feba ixas cosetas a os mozés!…”.

En la Nochebuena, principalmente en el Pirineo Aragonés, aunque también en otras comarcas de Aragón, se daba un ritual muy significativo en torno al fuego y la tronca, toza, leño, tronco o tizón… que de estas diferentes maneras se le nombra. En la comarca de Sobrarbe, por ejemplo, la familia se junta alrededor de un tronco de madera bien grande y el niño más pequeño lo bendice y dice: “Güen tizón, güen barón, güena casa, güena brasa. Que Dios mantenga a paz en ista casa y a toz os que i son”. Después deja caer un chorro de vino, dibuja una cruz en la madera y lo mismo hace con un trozo de torta y continúa: “Tronca de Navidad yo te bendigo en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén”. Luego se reza por los antepasados que dejaron el patrimonio. Es la unidad de la casa y la continuidad de las generaciones. La tronca tenía que estar en el hogar por los menos hasta el día de Reyes.

Y a veces el leño “cagaba” regalos, que suelen ser golosinas. Los niños la golpeaban tres veces y tenían que recitar un dicho: “Tronco de Navidad, caga turrón y mea vino blanco”. En Alagón, y desde hace unos años, se realiza esta singular fiesta con gran alborozo de los más pequeños. Al dar los tres golpes gritan: “Tronca de Navidad caga turrón que si no cagas te daré un coscorrón”. Para saber si ya la toza se ha agotado sale una cebolla o un trozo de carbón. Y es que al tizón se le están saliendo las tripas.

Esta singular ceremonia representa la unidad de la propia naturaleza con el hombre y la continuidad de la casa, del hogar, como eje fundamental de la relación con los progenitores que nos precedieron. Y el fuego también ocupa su protagonismo como elemento de purificación y de unión, en torno a él, de toda la familia donde cada individuo ocupa un lugar preferente y todos participan de un mismo y excepcional acontecimiento festivo.

Desde Turismo Alagón os deseamos una Feliz Navidad.

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