El paseo de la verdad

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Saliste desnuda al amanecer

No sentiste pudor

Ni tu piel se enrojeció

Por un mordaz despertar.

Cubrir quiso la niebla

Tu desnudez,

Silenciosas gotas de lluvia

Se prestaron a guarecer tu verdad.

¡Huías, huías despavorida de falsas máscaras!

El brillo del arcoíris

No convencía a tu desnudo cuerpo

A miles de colores renunciaste

Con tus ojos incendiados

Por el extraño invitado

Que pretendía plantar Sus falsas raíces en ellos.

El pánico fue tu gran aliado

Y no típico enemigo.

Pactos sellaste con tu firma, la verdad,

Arrojando a la mentira al pozo que la vio nacer,

La falsedad.

¡Cuántos años camina la falsedad

entre vaporosas telas y largas túnicas!

¿O son cortas pues las tijeras de la verdad

consiguió rasgarlas por la mitad?

Saliste desnuda al atardecer

Sin miedo a que el sol de agua

Te abrasara en tu desnudez.

Ni tu piel languideció

Bajo las cosquillas de un engañoso sueño

Con tintes de pesadilla.

Hojas de oro viejo te invitaron A calmar tu sed de mostrarte tal cual.

¡Huías, huías temblorosa de la espada del prejuicio!

Las duras tapas del libro de la Historia

No engañó a tu desnudez,

A miles de magos rechazaste

Con tus ojos saqueados por falsas varitas

Que pretendían cegarlos con su brillo falaz.

Nubes tejiste en un nuevo cielo con tu firma, la verdad

Vertiendo a la mentira al río de la basura que la vio nacer,

La mezquindad.

¡Cuántos años mendiga la mezquindad!

Entre dientes blanqueados y sonrisas maliciosas!

¿O son bondadosas pues se sintieron

Oportunamente seducidas por las tijeras de la verdad?

Saliste desnuda al anochecer,

La luna blanca e insinuante

Quiso robarte, deseó raptarte

Y ultrajarte y llevarte con ella Ofreciéndote falsos rayos de luna.

¡Y veloz huiste, huiste y te aliaste con la libertad!

La única que encontraste

En tu loco caminar que era como tú!

Y la libertad y la verdad

Se hicieron amigas

Y atrás quedó el pozo de la mentira

Vacío y muerto, sólo y ahogado

En su falsa carcajada

En la mentira de su eco maldito

Que sólo llega al país de la nada.

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