Ecologismo, ¿Moda o realidad?

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Estimados amigos, llevamos tiempo tanto Sonia como yo (Jonatan) viendo (como vosotros) como se habla por todos los lados, de las políticas verdes, ecologismo, la agenda 2030, etc.

Estamos convencidos de que como en todo detrás de todo este mundo “verde” nos encontramos a lo de siempre, a Don Dinero, hay mucha pasta en juego por diferentes ámbitos, no solo se fija en la agricultura, también entran dentro de la llamada “transición ecológica”, suministros como la luz o el combustible, suministros básicos en los hogares, peajes en carreteras o las políticas de reciclaje. Pero por esta vez debido a lo que estamos viviendo y “sufriendo” hablaremos de la luz, el resto para futuras entradas.

Vamos a intentar a expresar nuestra opinión, o al menos como lo vemos nosotros, intentando ser lo más objetivos y valorar si se puede o no hacer algo (evidentemente lo tendrían que hacer los políticos con competencias).

Que hay grandes empresas que ganan mucho dinero, sí, es evidente, negarlo sería de ser muy ingenuo, pero tenemos otro actor que también saca su tajada en esta ecuación y es el Estado. Antes de seguir queremos aclarar que sabemos que hay que pagar impuestos pero viendo lo que nos pasa con la factura de luz, algunos nos empezamos a preguntar si no hay trampa aquí y se nos están “meando” y nos dicen que llueve. Los mismos que no hace mucho nos decían que se iba a bajar el IVA de la luz o que se iba a bajar el precio nos encontramos, que no, que era broma y nos dicen que si las eléctricas ganan mucho (cosa que sabemos todos), que si se baja el IVA van a ganar más dinero las empresas eléctricas, ¿en serio? Igual se les olvida que una empresa soporta IVA y repercute IVA, en Román Paladino la empresa paga IVA por sus suministros y el cliente paga IVA por el servicio comprado, la empresa hace de un mero canal entre el cliente y el Estado, lo único que tiene que hacer es dependiendo si ha pagado más o menos IVA paga o le devuelven (o compensar en otros trimestres contablemente), igual hay que recordarles lo que significa la abreviatura del “IVA” Impuesto de Valor Añadido, que nos expliquen donde se va ese dinero.

Finalmente, el Gobierno no le quedo más remedio que hacer lo que dijo que iba a hacer (hace tiempo) y que luego no podía hacer, porque Europa no le dejaba, finalmente bajó el tipo de IVA del 21% al 10% pero hay sorpresa, solo hasta finales de año. Parece que en invierno ya debe de bajar la luz y no habrá problema de que la factura sea cara. Evidentemente nosotros pensamos que el suministro eléctrico es un servicio básico y no puede estar gravado con 21%.  Por otro lado, queda muy bien decir que bajamos el IVA (cosa de la cual nos alegramos) pero…

¿Nos han dicho acaso donde van a quitar el gasto correspondiente de la bajada del IVA?

Nos explicamos, si el estado te cobra 121€ en total esos 21 son de IVA y si ahora pasa a cobrar 110€ de impuestos, cobra 10 solamente, ¿Cómo se compensa los 11€ de diferencia? (ojo esos 11€ hay que multiplicar por todos los que consumimos energía, es solo un ejemplo con cifras redondas para que se entienda lo que queremos trasmitir), ¿Con qué partidas se van a compensar esa reducción de ingresos?, ya que nadie ha dicho nada y lo poco que se les pide es trasparencia y responsabilidad. Los ejemplos de donde reducir gastos os los dejamos a vosotros para que podáis elegir, vayamos un poco más atrás para entender que pasa.

La historia es, que hay por detrás más chicha de lo que parece, desde el año 97 que se firmo el tratado de Kioto se acordó poner a los países cuotas de emisión de CO2 o lo que es lo mismo se pone límite en toneladas para soltar en la atmosfera este gas, cada país no puede superar esa cuota de emisión. Hasta aquí todo suena bien, en teoría, habría un máximo para expulsar CO2, con lo cual se contaría menos. Pero hay que pensar, que para que un país se desarrolle (como les ha pasado a todos) tiene que emitir CO2, al producir mucho, más emites y tu límite llega pronto. En principio sería positivo, ya que los países industrializados emitirían menos y se equilibraría la producción mundial, de esta manera los países menos desarrollados se podrían industrializar, pero amigos, aquí nos encontramos con un as en la manga para los que controlan el “aparato”.

La jugada no viene por ningún estudio científico de geología, ni laboratorios ni nada por el estilo, sino lo tenemos en otro lugar, menos relacionado (o eso pensábamos) con el mundo del medio ambiente, el lugar es la bolsa de valores. Pues sí, las cuotas de emisiones de CO2 se pueden comprar o vender,  vamos la frase que escuchamos buscando info de este tema lo definía perfectamente NOS VENDEN HUMO, y aun encima literalmente. Empresas como Factor Ideas For Change https://www.wearefactor.com/es/  o SindeCO2 https://www.sendeco2.com/es/, son empresas donde puedes comprar o vender los derechos de emisión. Que consecuencia tenemos, si vives en un país desarrollado y tienes una industria (la que sea) cerca de tu casa, puede estar emitiendo mucho más CO2 de lo permitido, ya que solo tiene que acudir a los mercados y comprar esas emisiones. Hay que recordar que el 80% de las cuotas de emisión están detrás los grandes bancos, fondos buitres, etc. Pero claro surge una duda en todo este puzle, ¿Quién vende para poder comprar? Es sencillo, por ejemplo Alemania es un país industrializado a niveles tan fuertes que no tiene suficiente derechos de emisión, al contrario que muchos de los países de África, que su nivel de industria es tan bajo, que les sobra derechos de emisión. Es tal la trampa que los países del tercer mundo malvenden sus cuotas de CO2 a países del “primer mundo”, industrializados a tope, con lo cual no se emite menos, si no se emite mucho más de dióxido de carbono debido a que las grandes industrias se han comprado los derechos de emisión de estos países que no emitían CO2; pero la trampa no acaba aquí, al perder las cuotas de emisión, la consecuencia directa es que esos países pobres en un futuro no se puedan industrializar. Los países emergentes tienen complicado crecer ya que no tienen tanto dinero para poder adquirir los derechos de emisión y la consecuencia final es que los países ricos están contaminando mucho más de lo que en verdad pueden hacer, condenando a los países pobres a vivir como en la Edad Media. Debido a estas políticas muchos piensan (o pensamos, ya que uno no sabe que pensar) que toda esta movida de la agenda 2030 tiene un tinte eugenésico, agenda que incluyen estas medidas como he expuesto aquí arriba.

Vais a pensar y esto que tiene que ver con la luz, pues estamos en lo mismo, las empresas de que generan electricidad como las de carbón, o las de ciclo combinado que utilizan gas para generar electricidad, estas empresas que utilizan material fósil y generen CO2, necesitan dichos derechos de emisión. En el año 2017 el precio de derecho de emisión estaba en unos 5€ por tonelada, en el año 2018 y 2019 el precio comenzó a subir hasta situarse entre los 15 y 25€, en este mes de junio supera los 50€ y a día 1 de septiembre ha cerrado el precio por derecho de emisión a 60,05€ por tonelada.

Como veis, esta todo relacionado ya que estos derechos de emisión entran dentro de la factura que pagamos, dichos derechos son “tasas” puestas por administraciones, en este caso Europa con la intención de lograr esa “transición ecológica” (parece ser que lo llaman) pero vamos, esto parece como tener que pagar las bolsas de plástico (que ahora te cobran hasta las biodegradables). Si pagas puedes contaminar si no pagas no puedes contaminar, pero volvamos a la factura que lo del plástico y el reciclaje es para otro día.

Como podemos observar en la siguiente imagen, siendo un breve esquema de las facturas de la luz, nos indica 3 fases, por un lado, tenemos el precio del aprovisionamiento de la energía, estructuras y margen comercial que es alrededor del 25% de la factura. En el siguiente tramo entran el componente regulado, peajes debido a redes de distribución, alquileres de equipo de medidas y otros costes (que son necesarios para la producción y comercialización pero no quitan que se puedan modificar por nuestras autoridades en momentos de urgencia como los de ahora), pero también en esto último también hay diferentes pagos como las primas de las renovables que se realizaron años atrás o amortización de déficit de tarifas, vamos vender la luz por debajo del coste de producción acumulando una deuda con las eléctricas y eso conlleva (entre otros ejemplos más) a que hoy sea también más cara, vamos una “hipoteca” que estamos pagando como consecuencia de decisiones políticas. Pero como en todos toda “hipoteca” se puede refinanciar o negociar un prorroga hasta que el tema de los precios de emisión o del gas se rebajen y se deshinche las factura. Por último, tenemos las tasas e impuestos donde tenemos, el impuesto eléctrico que alcanza un 5% aproximadamente y el IVA del 21% (ahora el 10%).

Cabe recordar que nos cobran el IVA de toda la factura no del servicio, ósea, nos cobran el IVA del coste del servicio y de los impuestos regulados en el segundo tramo.

Sinceramente no sabemos si el 24% de la energía es mucho o poco, pero si las dos terceras partes de la factura, que son el componente regulado y la parte impositiva, es donde los gobiernos pueden actuar y no lo hacen. dice mucho de ellos. Al final lo que queremos hacer ver que aquí todos se llevan su tajada y los gobiernos también. Me gustaría aclarar que aquí están metidos todos en el mismo ajo, son muchos los años que llevamos así y la facturas no dejan de subir.

Que queremos decir con esta explicación, pues es sencillo, las administraciones tienen margen de maniobra, dos terceras partes de la factura viene producidas por las administraciones unas u otras, no vamos a entrar en que hay que hacer con esa transición ecológica que justifique el pago de derechos de emisión, ya que tenemos también muchas discrepancias con respecto a todo lo que rodea al CO2 y como se gestiona (explicado más arriba) pero lo dejamos para otra entrega.

También existe otra opción, que es la que al menos pensamos que los gobiernos (del palo que sean) deberían de hacer. Tienen que fomentar y ayudar a que los ciudadanos pongan mecanismos como placas solares para autoconsumo, Es posible que de momento igual no pueden generar la suficiente energía como para liberarse de la factura pero sí que se reduciría de manera considerable, si vamos hacía ese camino nos vamos a encontrar que necesitaremos menos cantidad de demanda de energía, ya que podemos conseguir una buena parte de esa energía por métodos de autoconsumo  con lo cual a menor demanda es probable que entre las energías renovables, la hidráulica y la nuclear que tenemos aquí, podamos abastecer las necesidades de los ciudadanos, dejando las de ciclo combinado para momentos muy concretos y así evitar tasas como derechos de emisión.

Lamentablemente hay una parte negativa y no nos referimos al suministro de las renovables, si está nublado o no hace viento (esto también lo podemos exponer otro día) sino que si se fomenta el autoconsumo para los ciudadanos, el Estado vería como los ingresos se ven mermados debido a que al ahorrarte mucho dinero en autoconsumo los ingresos por impuestos bajan considerablemente. No es lo mismo pagar un 10% de 90€ que un 10% 40 o 45€ y si eso lo multiplicamos por la mayoría de la ciudadanía es un montón de pasta.

También escuchamos ahora mismo un debate de si hay que tener una empresa pública o no, para abaratar el precio de la factura de la luz. Bueno, vamos a explicar nuestra visión al respecto.

Como se ve en la siguiente imagen, podemos observar los precios que tenían los países a fecha 31 de agosto. Como se aprecia, países como Italia, Alemania o Francia, que tienen una empresa pública de energía, tienen el precio el Kw/h así: Italia 126,68€, Alemania 110,05€ o Francia 108,17€, frente a los 130,53€ de España. Estas cantidades solo significan que el problema que tenemos, no es el estar o no en posesión de una empresa pública; de todos es sabido que el precio internacional del gas está disparado por las nubes, y con los derechos de emisión de CO2 pasa lo mismo; y esto lo están sufriendo todos los países de Europa, con o sin empresa pública.

Entonces tenemos que tener en cuenta que a corto plazo una empresa pública de energía no es la solución para reducir a los ciudadanos la factura; pensad que hay que crearla, y se quiere generar la electricidad con la energía hidráulica (cosa que no nos parece mal) pero no tienen en su poder todos los embalses que tienen las empresas privadas debido a concesiones administrativas para su explotación; las concesiones se están acabando a lo largo de esta década y el Estado las irá recuperando poco a poco. ¿Hay opciones de conseguir expropiar esos embalses? Sí, legalmente se puede hacer, pero si miramos cómo tenemos la economía del país, no creemos que pueda pagar las cláusulas de compensación por expropiar, ya que al existir un contrato (o concesión), de no pagar es probable que nos pusieran sanciones mediante juicios, y entonces tendríamos que pagar dos cosas en vez de una. Sólo recordar que España en abril de este año tiene una deuda de 1.389.302 millones de euros, o lo que es lo mismo, el 124,84% del PIB, así que creemos que no estamos en condiciones de meternos en según qué fregados. Muchos nos diréis: oye, auditad la deuda y ver cuál es ilegítima y ésa no se paga; que sí, pero eso no se hace en un día, al igual que una empresa pública, y el problema de la luz es hoy, no es dentro de un año ni de dos ni de 10. Con lo cual pensamos que ahora mismo NO toca tomar la medida de hacer empresa pública.

Pensamos que en un futuro puede ser útil, pues sí. Lo que hemos dicho antes, si el Estado ayuda y fomenta que los ciudadanos puedan generar electricidad en sus casas mediante placas solares, la factura bajaría mientras la demanda fuera más baja, y con el paso de los años las renovables se van perfeccionando y generando más energía; esta energía sobrante que generasen los ciudadanos se podría “vender” y estaría bien tener una empresa pública para “vender” esos excesos de energía para que el Estado pudiera iluminar todo tipo de alumbrado público, parques, edificios públicos, calles, carreteras etc. De todas las maneras esto es sólo nuestra visión y todos sabemos cómo acabaría y para qué serviría la creación de dicha empresa, para colocar a los amigos de turno, no podemos olvidar que las puertas giratorias existen y que las hay de muchas formas: por favores a las empresas del oligopolio o por “lealtad” dentro de los partidos políticos.

Muchos igual lo sabéis, pero otros seguramente no; con la modificación del artículo 135 de la Constitución Española, donde se prioriza el pago de la deuda sobre cualquier otro servicio público, hay una posibilidad de no pagar cuando las circunstancias sociales y económicas son difíciles; bueno, pues visto lo visto, con la factura igual el gobierno podría temporalmente reducir todas las tasas que se encuentran en la parte segunda de la factura, lo que hemos hablado anteriormente; entre la segunda y la tercera ocupan más del 50% de la factura. Esta gente tiene que entender que si los recursos necesarios para generar la electricidad suben de precio, la “base imponible” de la factura sube; si sube se cobra más impuestos y el Estado ingresa más, con lo cual lo de no tocar los impuestos ya no sabemos si lo hacen a idea o no. ¿Está justificado reducir todo tipo de tasas o impuestos a la producción para intentar bajar el precio de la factura? Pues nosotros pensamos que sí, igual cabe recordar que si el Estado cobra los impuestos a las empresas por la generación y la distribución de la electricidad, éstas los repercuten a los ciudadanos, con lo cual lo que harías bajando considerablemente esos impuestos es bajárselos a los ciudadanos; es una medida excepcional y eso se hace de la misma manera que han hecho durante toda la pandemia: Decreto Ley vía urgencia.

No os penséis que pensamos que las empresas de oligopolio son buenas, bondadosas y que no tienen que pagar impuestos, NO, no lo son, pero los gobiernos que no nos vendan las moto diciendo que son muy malas porque ganan mucha pasta y que eso sea la excusa para que no hagan cosas que se pueden hacer, que son muchos años los que el ciudadano lleva sufriendo esta mala broma.

Artículo escrito y leído por Sonia Sanz Maluenda y Jonatan Gómez Casalé: AlagonNature.

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