El profeta

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Y un hombre dijo: Háblanos del Conocimiento de Sí Mismo.
Y él respondió, diciendo:
Vuestro corazón conoce en silencio los secretos de los días y de las noches.
Mas vuestros oídos están siempre ávidos de oír cuanto el corazón sabe.
Deseáis ver traducido en palabras lo que sabéis por medio de vuestros pensamientos.
Os empeñáis en tocar con los dedos el cuerpo desnudo de vuestros sueños.
Y está bien que esos sean vuestros deseos.
El manantial oculto de vuestras almas debe brotar y rodar, cantando hacia el mar;
Y los tesoros de vuestras infinitas profundidades necesitan revelarse a vuestros ojos.
Mas que no sea con balanzas con lo que tengáis que pesar vuestros ignotos tesoros;
Ni es con una vara o una sondaleza con lo que debéis medir las profundidades de vuestro conocimiento.
Porque el Ser es un mar infinito e inmensurable.
No digáis: He encontrado la verdad. Sino mas bien: He encontrado una verdad.
No digáis: He encontrado el sendero del alma. Decid más bien: He encontrado al alma caminando en mi sendero.
Porque el alma anda por todos los caminos.
El alma no camina sobre una cuerda ni crece como una caña.
El alma se desenvuelve por sí misma, como un loto de incontables pétalos.

Khalil Gibran pag. 68 El Profeta (1987). Ediciones Tercer Mundo. Versión: Antonio Chalita Sfair.

Khalil Gibran

Gibran Kahlil Gibran nació el 6 de enero del año 1883, en la localidad de Besharre (Líbano). Desde niño ya era ensoñado y de caracter meditabundo, con aptitudes para el dibujo. Con poco mas de 11 años emigró con su madre y hermanos a Estados Unidos, concretamente a Boston, en busca de mejores oportunidades. Su juventud es un ir y venir, vuelve al Líbano, regresa a Nueva York, viaja a París… y de vuelta a Nueva York donde comienza la etapa mas fécunda de su vida, escribe numerosos textos, pinta, y en 1923 publica El profeta.
Con más de cien millones de copias vendidas, es uno de los poetas más populares del mundo.
El Profeta es el libro más importante de este artista polifacético y un clásico de la literatura filosófico-espiritual. En cada página aparece una pregunta y la posterior contestación de un profeta sobre muchas cuestiones existenciales del ser humano, el amor, la amistad, los hijos, la muerte, el dolor, el placer, entre otros muchos temas.
Escribe con simbolismo y profundidad, su prosa es poética y al mismo tiempo sencilla y comprensible. Libro de mesilla para tener a mano y leer cuando estamos faltos de inspiración, si necesitamos darle una vuelta a algún asunto que nos ronda, o simplemente deleitarnos con una lectura breve y bella. En un mundo de tanto consejo a golpe de google e influencers verborreícos va bien leer a Gibran.

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