Cartas que siempre esperé

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Hay un lugar donde las cartas van a morir. Hay quien espera una carta toda la vida. Cuando las campanas de la iglesia tocaban el ángelus la madre de Luis se sentaba junto a la ventana, repetía siempre los mismos gestos, retirar las cortinas y entreabrir las persianas. Lo hizo todas las mañanas hasta el día en que ocurrió la desgracia. Cuando vigilaba a los que llegaban perdía el contacto con la realidad, unos pasos que podían devolverle la fuerza o condenarla a seguir viviendo. Se llamaba Ricarda, a los 15 años era una alegre adolescente,  su mirada tenía un fondo de agua en movimiento, a los treinta era pura melancolía.

  • Estaba tristre- recordaría Luís muchos años después.
  • ¿Por qué razón?- le preguntó Paula cuando se encontraron.
  • Esperaba una carta, no sé de quién.
  • ¿La recibió?

Entonces se producía un silencio, porque hay historias que es mejor no contar. 

(Extracto Cartas que siempre esperé. María de la Pau Janer. 2010)

Cartas que siempre esperé. María de la Pau Janer  2010

Editorial Planeta

Maria de la Pau Janer (Palma de Mallorca, Islas Baleares, 13 de enero de 1966) es una escritora española principalmente en lenguas catalana y castellana. Ha recibido diversos premios, entre ellos en 2005 el Premio Planeta por su libro Pasiones Romanas.

Es licenciada en Filología Catalana y colabora en diferentes medios de comunicación, entre ellos El Periódico. Presenta programas culturales en radio y televisión. Es profesora titular de la Universidad de las Islas Baleares​ y miembro de la Asociación de Escritores en Lengua Catalana (fuente Wikipedia).

El libro en su contraportada cuenta lo siguiente:

«Hay un lugar donde las cartas van a morir. Hay quien espera una carta toda la vida» Así comienza esta novela marcada por el azar, la espera y los secretos. Cada mañana Miguel, el cartero de un pequeño pueblo, pasa por delante de la ventana de Ricarda. Ella espera desde hace años una carta, pero cuando ésta finalmente llega, ya es demasiado tarde. Luís, su hijo, queda marcado por la imagen de una madre melancólica, siempre esperando noticias, y comienza a trabajar en el departamento de «cartas muertas», el lugar a donde van a parar las cartas que nunca llegaron a su destino. Allí encuentra las cartas perdidas de «Paula», cuyo nombre le atrae de forma misteriosa e inexplicable. Cartas que siempre esperé es una novela cautivadora y hermosa que gira en torno a unos personajes que buscan resolver los enigmas de su vida, para así cerrar el pasado y poder vivir el presente.

Este libro es uno de los libros bonitos que he leído, con el mar mediterráneo como escenario, su luz, sus aromas, colores vamos descubriendo junto con sus protagonistas secretos que han marcado sus vidas aún sin ellos saberlo. Novela que transcurre a paso lento, sin giros trepidantes ni ritmo apresurado, y eso es lo que permite degustarla poco a poco. La trama se va deshaciendo y los misterios desvelándose mientras saboreamos una lectura bella, donde el mundo emocional de cada personaje tiene su forma y su peso. Para los que somos algo melancólicos, que todo el entramado se muestre a partir de cartas y correspondencia nos da un regusto añadido, evocando aquellos tiempos de la juventud libre de emails y “guasaps” en los que esperábamos ansiosas cartas que llegaran a nuestro buzón. 

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