Y, mientras tanto, la lluvia

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Foto cedida por Ana Castrillo

Y, mientras tanto, la lluvia

En la ribera alta del Ebro hay una pequeña comarca, Bárboles, con sabor mudéjar y humedad en el valle del Jalón.

Sus vecinos cada mañana desean recibir los secretos que circunvalan sus portales y calles hasta llegar a sus buzones. Son ellas quienes se encargan de los cotilleos y ellos de maldecir a quienes se los creen.

Gertrudis “la flaca” cotillea de Edelmira “la molinera” y ésta a su vez del hermano de la marisabidilla de Aurora que, según cuentan, él es un pica flor de mano larga, palabra desmedida y miembro, hasta la fecha sin frustraciones, ni quejas.

Es el alcalde quien sella los sobres y ordena al cartero dosificar la información con mesura y prudencia para no ofender a los receptores.

En la Plaza Mayor se hace saber de las misivas y todos van, sin prisa de manera silenciosa a abrir sus buzones.

Al toque del ángelus, introducen su llave en las cerraduras, secuestran las cartas y se sirven un anís en la copa más pequeña de su alacena, luego repiten sorbitos las veces que sean necesarias, se santiguan y las abren.

Son como un patrimonio de la humanidad, como ese arco de medio punto que se encuentra en el sendero cuesta abajo y desea pecar en la intimidad de su lectura.

La cosecha está crecida, se va angostando, la tierra pide agua mientras en la taberna de Evaristo “el bodegas”, la riada de cerveza está servida en jarra grande, espumosa y con esa pizca de guiño en cada esquina de su local. Fuera la sequía se estremece, desea esa lluvia que no llega, desmiente los cotilleos y solo reza para que el domingo los feligreses, aunque no sea mayo, imploren por un chaparrón que riegue sus campos o se desborde su río.

A la doceava campanada emerge una energía extraña aplacando los rumores en cada descansillo, en esa ventana abierta al patio de luces o en la acera compartida con la hierba de su canto.

Pasado el clímax del momento es doña Gertrudis quién anuncia la llegada de la ansiada y desmemoriada lluvia, una recolección de fresas maduras que se venderán en la plaza mayor, el vientre en cinta de Claudia “la pavesa”, la relación clandestina entre su yerno y la hermana de su cuñado, la ausencia a misa de Rogelia “la penitencias” y da su palabra que mañana habrá buenas nuevas o antiguas desgracias en las cedillas de su fisgoneo.

Belén Mateos Galán

Nacida en Zaragoza.

Ha resultado ganadora y finalista en varios certámenes de literatura internacional y nacional. Algunos de sus textos han sido traducidos al francés, colabora en una revista digital y es habitual en el blog “Arrebol agencia literaria” dirigida por el escritor Jesus Cogolludo. Es directora y coordinadora, junto al poeta Fran Picón del “Proyecto Enjambre”.

Su primer libro “Rubor de tinta, quebrados de verbo”, editado por Diversidad Literaria, ya va por su segunda edición.

Además ha participado como co-autora en diversas antologías.

Ha escrito la sinopsis y prologado algunos libros.

Es miembro de la Asociación Aragonesa de Escritores y “La Casa de Zitas”

Participa en tertulias literarias, entre ellas la Tertulia poética Transversores, junto a Fran Picón, Mar Blanco, Fernando Sarría, Carolina Millán y Miguel Ángel Yusta. Con los que organiza presentaciones y múltiples actividades literarias.

Socia fundadora (junto a Samuel Trigueros, Mar Blanco, Fran Picón, Mapi Freixas) de la APAB. Asociación Poética Aragonesa Bonhomía, de la que es Vicepresidenta.

Actualmente está inmersa en nuevos proyectos literarios propios.

Belén Mateos Galán

El Castellar

Eloy Noesmañana, es un aventurero insaciable, un eterno explorador de ese hermoso paraje en el que se había adentrado y del que nunca se cansaba: “La ribera del Ebro”.

Acababa de comer unos huevos fritos con jamón en un bar de Juslibol y decidió ir en busca de los Montes de El Castellar ahora que, una inusual temporada de lluvias, permitía descubrir manantiales ocasionales en el Barranco de Los Lecheros, antes de su desembarco en el Galacho del mismo Juslibol. Era un paisaje que siempre le fascinó, entre otras cosas, por su espectacular fauna invertebrada: coleópteros, lepidópteros, mariposas, luciérnagas e, incluso arácnidos como el escorpión o la viuda negra mediterránea, por no hablar de la escasísima araña camello.

El Castellar siempre estuvo entre sus proyectos de investigación y/o descubrimiento ya que, Eloy, había estudiado en el Instituto Juan Pablo Bonet, de Zaragoza; allí le habían hablado de su labor pedagógica y su empeño en permitir que los niños mudos y sordos pudieran comunicarse. El tal Bonet era originario de esas tierras y la curiosidad de nuestro protagonista era insaciable.

La imagen de naturaleza esteparia de esos montes permanece casi inalterable desde la época de Sancho Ramírez, que llevó a cabo el proyecto de fortificación de El Castellar. Ser una zona usada actualmente por militares le ha permitido gozar de cierta calma, en cuanto al uso y desgaste del ser humano, al estar vedada al pastoreo y a los cultivos.

Además, Eloy tenía otro motivo para ser un aficionado incondicional de esos montes, tenía una amiga, Sandra, hija de “La linera”, persona de reconocido prestigio y raigambre en el pueblo. Sandra vive en Torres de Berrellén y le había invitado muchas veces a la “Romería a la Ermita”, para la cual había que cruzar en barca las aguas del río hasta la orilla contraria al pueblo. Por distintos motivos, que ahora no vienen al caso, Eloy nunca llegó a realizar la romería pero, sin embargo, sí había podido disfrutar de los Danzantes, en mayo de distintos años, mientras tomaba una copa de vino y un torrezno. Eso sí, previa visita a la Iglesia de San Andrés, cuya construcción databa del siglo XVI.

Por cierto, en una ocasión le preguntó a Sandra el porqué del nombre de Torres de Berrellén y ella, siempre solícita y orgullosa de su pueblo, le contó que se debía a una originaria agrupación de casas de labor, que en este Aragón nuestro, llamamos Torres.

Era curioso, un pueblo pequeño pero cosmopolita, este Torres que, de vez en cuando, tiene una numerosa visita de turistas franceses y es que, Torres de Berrellén, está hermanado con la población y comuna francesa de Escalquens.

La tarde empieza a refrescar y Eloy emprende camino de vuelta a su urbana cotidianidad pero ya esboza una leve sonrisa cuando piensa en que pronto volverá a recorrer los recovecos más inverosímiles de esa maravilla natural que es la Ribera del Ebro.

¿Quién sabe? Quizá incluso encuentre algún indicio de realidad de la Ínsula de Barataria o, tal vez, tenga que ahogar sus penas el algún mesón de alguno de los pueblos a los que, su incansable sed de aventura, le llevará próximamente.

Fran Picón (Francisco J. Picón)

Madrid, 1964. Afincado en Zaragoza desde 1966.

Director de la Colección de Poesía Contemporánea “Con-versos” de la Editorial Quadrivium. Elabora su propio blog “Con la vida a cuestas” (http://loreajan.blogspot.com), incluido en su página Web: https://franpicon.es/

Ha publicado: “Desde mi i…marginación“, Egido Editorial, 2003; “Con la vida a cuestas“, Editorial Quadrivium, 2009; “Alambique de vestigios”, Editorial Quadrivium 2011; “Frunces en la rima”, Editorial Sabara 2012 (Edición digital y en papel); “Improntas a dos voces“, Editorial Quadrivium (A dos voces con Mayte Guerrero); “Instantáneas entre penumbras“, Olifante Ediciones de Poesía, 2016; “69 poemas“, Editorial Quadrivium, 2019 (A tres voces, con Miguel Ángel Yusta y Fernando Sarría); “Poemas de la espera“, Editorial La Herradura Oxidada, 2020; “Pellem: In deversorium sensuum“, Editorial Lastura, 2021.

Participa en tertulias (entre ellas la Tertulia Poética Transversores, de la que es fundador, junto a Belén Mateos, Mar Blanco, Carolina Millán, Miguel Ángel Yusta y Fernando Sarría) presentaciones y múltiples actividades literarias.

Director y copresentador (junto a Mar Blanco) del programa “Con versos en la noche” de TEA FM.

Socio fundador (junto a Belén Mateos, Mapi P. Freixas, Mar Blanco y Samuel Trigueros) de APAB, Asociación Poética Aragonesa Bonhomía, de la que es Secretario.

Fran Picón

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