Edouard Manet y sus espárragos

Entre las obras de Edouard Manet hay un pequeño lienzo que no se sabe como interpretar salvo que se conozca la historia por la que nace. Se trata de un espárrago. Sí, un triste y humilde esparrago.

El vegetal, pese a ser el protagonista único aparece en la parte inferior del lienzo, ocupando el mármol de la mesa sobre la que está apoyado más importancia que el propio objeto retratado. Además, los colores empleados, blancos, son prácticamente los mismos para mesa y esparrago, casi se mimetiza. ¿Qué sentido tiene que Manet pintase este cuadro?

Pues todo tiene, bueno casi todo tiene su porqué.

Manet, por cierto el pintor que no es impresionista por mucho que algunos lo digan, expuso en 1880 un cuadro titulado “Manojo de espárragos”, un prodigio de dominio del color, que valoró en 800 francos. El lienzo fue adquirido por el magnate Charles Ephrussi .

Ampliad bien la imagen y fijaros en cada pincelada.

Ephrussi envió, días más tarde, a Manet mil francos como pago. Al pintor, hombre de exquisitos modales, muy lejos de la imagen de bohemio que normalmente se tiene de él, le pareció una grosería devolverle los 200 francos que sobraban, lo mismo que le parecía una villanía aceptar sin más la propina. Solución, pintó un cuadro con un esparrago, que envió al magnate con una nota: “Il en manquait une à votre botte” (Le faltaba uno a su manojo). De ahí viene esa forma de pintarlo, como olvidado en la mesa, muy lejos de la frescura que transmite el primer cuadro, imagen que refuerza firmándolo en la parte superior. Por completar la anécdota Charles Ephrussi fue quien inspiro a Marcel Proust el personaje de Swann en su icónica obra “En busca del tiempo perdido”.

Para terminar, os dejo un impresionante retrato de Manet obra de Fantin-Latour.

Nota: Recomiendo la lectura de esta entrada con música de Debussy de fondo. “El claro de luna” estaría muy bien dado que es la música que se escuchaba cuando sucedió esta anécdota.

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Una respuesta a “Edouard Manet y sus espárragos”

  1. Qué curiosa y divertida está anécdota de los espárragos. De algún modo nos señala que Manet era un personaje elegante..
    Por supuesto que no fue impresionista, pero su influencia sobre los primeros, parece admitida universalmente. Aprovecho para agradecerte la manera en que nos has trasladado hasta el universo de Proust y esos años del XIX que señalaron el desarrollo del XX.

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