La Madriguera

Tierras y profetas

 Señores, hoy este zorro viene cabreado, o como quiera que se pongan los zorros cuando algo no les gusta. No les apearé el tratamiento pues quiero que ésta, mi denuncia, resulte más firme.

                Normalmente vengo a esta madriguera a hablarles de tiempos pretéritos y nostalgias pero hoy les relataré un sucedido muy reciente. Como buen zorro estoy muy pendiente de lo que se mueve en la Villa y el fin de semana pasado me enteré de que venía a actuar otro animal al pueblo, en este caso se trataba del  rey de la selva, Elvis no, Lionware lo llaman. Al final no era un bicho como yo no, era un animal escénico, un chico de la ribera que a sus 26 años y según los especialistas ya ha encontrado un hueco y un sonido propio en el mercado musical. Lo ha hecho desde su casa y desde su pueblo y en esta ocasión tenía de fiel escudero a un tal Juan sin miedo, su hermano, grande él y grande su nombre artístico. En cuanto al tipo de música que hace me he estado informando un poco y dicen que hace trap y rap, también nombran al reggae, el rock y el pop, aunque otros se decantan por el lo-fi, el new pop o la urban music… bueno pues lo que hace es música, muy buena música.

Yo lo fui a ver porque era otro animal en la villa y podía haber competencia pero también porque me habían dicho que tenía casi 40 millones de reproducciones en una cosa que se llama Spotify y unos 10 millones en otro invento moderno llamado Youtube. No las tenía todas conmigo la verdad, porque actuaba en el marco del Ribera Festival, el primer festival de música de nuestra ribera* organizado según me contaron casi íntegramente por iniciativa privada y también local. Vamos que alguien de nuestro pueblo se jugaba los cuartos para que todos tuviéramos algo con lo que disfrutar y distinguirnos en la provincia. Al ser tan famoso el artista y otros que actuaron ese día y tan esperado el festival pensé que no habría entradas, pero finalmente conseguí una y allí que me presenté.

                La decepción y el cabreo vinieron cuando llegó la hora de la actuación y si bien nos habíamos congregado unos cientos de personas, ni por asomo llenamos el espacio preparado para un concierto multitudinario en el que perfectamente habríamos cabido un millar de personas de la comarca. Y en este punto es cuando me acuerdo de las tierras y de los profetas y tengo que decirles que en mi opinión ésta nuestra tierra es mal lugar para profetas. Tenemos y hemos tenido en Alagón artistas y personalidades de las disciplinas más dispares: pintores, poetas, escritores, músicos, compositores, deportistas… y creo que a ninguno de ellos hemos sabido  recompensarlos  con nuestro apoyo y calor de convecinos. Al menos no de la misma forma que a otros, que sin ser mejores, hayan venido de lejos. No es por ser talibán de lo nuestro, ni chauvinista, ni nacionalista de Alagón no, es por arropar a lo nuestro y a los nuestros.

                Por cierto, y por acabar, más tarde me enteré de que nuestro artista, nuestro Lionware viene de familia de artistas, su padre y su tío y, ¡Paradojas de la vida! Tratándose de animales el cuento, ellos se llamaban Los Furtivos, grupo alagonero de garaje y rock que también tuvo su momento en el panorama musical regional y nacional.

                Bueno me despido de ustedes sin ninguna pretensión y no se preocupen, no me hagan mucho caso pues seguro que esto que les digo no son más que los desvaríos de un viejo zorro tonto.

*El autor aclara que se refiere al primer festial con dicho nombre: "Ribera Festival". En la gaRceta sabemos bien que existían ya festivales, como el "Insulina Sound" de Alcalá de Ebro que lamentablemente lleva unos años sin manifestarse.

Música:
. Mi gatita, Lionware.
. No puedo aguantar más, The Furtivos!

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