De presentaciones y de lo que ocurrió con el Dani, ahora llamado el pichinicas

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Foto de Daniel Reche en Pexels
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El otro día hubo un sarao del copón. Acostumbrados como estamos a las tardes de entre semana, tanta gente nos apabullaba un poco.

Resulta que a la Celia le dio por presentar el libro del Víctor en la carpa. Y, no contenta con eso, preparó un concierto con los FuenteMorros. Como si hubiese que animar mucho al Gori para liarla. Por cierto, el Gori es el que le jode todas las sobremesas de los fines de semana al Santi con sus ensayos varios, desde las gaiticas hasta el heavy metal. Si eso, otro día, sin censura ninguna, hablamos de eso.

Pues bueno. El Paco, que es tentadico a la risa, le dijo al Víctor que no había cojones de que le presentaran el libro él y el Santi. Y así fue. El Víctor bajó al Ayuntamiento e imprimió unos carteles grandes con los actos literario-musicales. El caso es que estuvieron los dos alcaldes toda la mañana investigando quién podría ser Santiago Luengo y Francisco Pérez. Que si poetas de la periferia, que si doctorados en sociología, que si antiguos alumnos de Ernesto Jartillo… Bien, la siembra de la duda estaba allí echada. Lo íbamos a pasar bien.


Las llamadas de los periodistas insistían en los mismos términos. Al Paco le dio un poco de cague eso de hablar en público, pero el Santi estaba preparado para todo. El día de marras el Marcelico y la orientadora compraron un roscón y tomamos café en la bodega. Y unos chupitos varios. El Víctor repartió los gorros. El Lucas, que es uno que venía mucho antes pero que no hay manera de localizarlo con sus deportes varios, se sintió molesto y se enfadó por no tener gorro. En fin, que lo que es gorro, gorro cogimos todos a lo largo de la tarde-noche. El Adrián no tuvo gorro, pero no protestó.

Otro día contaremos las anécdotas de la velada. El que sí que tuvo gorro fue el Dani. Resulta que nos vino con la noticia de que la María iba a dar a luz a una Lucía. Todos contentos. Festejo y chispa.

Pues bueno. Que en la última exploración resulta que tiene pichina. Tiene cojones (nunca mejor dicho). Que ya tenían los dos el cuarto decorau y las vestimentas compradas. Cómo se les pudo escapar una pichina.

Lo que nos faltaba a nosotros. En el grupo del wasap indicamos la resolución:

“Estamos en el Carlos en Asamblea y hemos decidido llamar al Dani “el pichinicas”, por el vuelco inesperado de la pichina de Lucía. Ahora la bautizaremos Lucio y en paz”.

Pues eso, que hay meses que nos salen los relatos sin ayuda.

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